Circulo Amawtico Femenino 2017

​Volvemos a circular como la Pachamama nos ha enseñado, al ritmo de las estaciones, al ritmo del tiempo sagrado…

Para compartir el misterio de estar en circulo desde nuestro propio centro, para honrar los templos sagrados de la Pachamama…

Para compartir el vuelo sagrado que nos une al Gran Espiritu, a desplegar nuestras alas y elevarnos en tribu, sin competir, trabajando muestra generosidad, nuestra solidaridad, aprendiendo a ser comunitarias…

Para honrar a nuestras ancestras y a nuestros animales de poder, para sanar muestras heridas y aprender de nuestros fracasos, para vernos sin mascaras y aceptarnos con luz y sombras…

Te llamamos… Te invitamos… te esperamos… para compartir el misterio.

Proximo Circulo Amawtico Femenino: 

Sabado 28 de enero 2017 

De 10.30 a 17.00 

Lugar por confirmar.

Aporte: 35€.

Incluye merienda.
Guia:  Warawara (Neila Marquina) · Mujer medicina amawtica · Wilumi · Sacerdotisa de la Pachamama · Guardiana de misterios · Terapeuta Femenina.

Mas informacion:  633 345 973 · neila.mujermedicina@gmail.com

Imagen: Agnes Mateu. 

Celebrar el Solsticio

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Celebrar el Solsticio, es un acto sagrado que nuestros ancestros en los Andes nos traen como legado para conectar con el misterio profundo que nos unifica con lo invisible, con el amor de Pachamama, con el amor de Tata Inti.

Celebrar el Solsticio… es también celebrar nuestro origen, recordar que también somos soles y que tenemos también el don de iluminar… de poner luz en nuestra vida, en la vida de los demás, de poner luz en el planeta…de hacer nuestra misión.

Celebrar el solsticio… es permitirnos renacer, hacer nuevos pactos con nosotros mismos, dejar atrás lo que necesitamos dejar atrás y comprometernos con los cambios que queremos en.nuestra vida.

Celebrar en tribu… es recordar quienes somos, que no estamos solos…que somos divinos, que somos h-UMA-nos.

Jallala tribu.. feliz.Solsticio.. y feliz.nuevo.inicio de ciclo solar… que la.Pachamama guíe nuestros pasos y nos unifique con el sagrado espíritu del Tata Inti.

Gracias Amawta Fernando por recordarnos desde la sencillez lo profundo y sagrado de cada acto que hacemos cuando honramos a nuestra madre amada.

Warawara · Escuela Amawtica ·

No pierdas la fe… Solsticio de Invierno 2016

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De niña me enseñaron que la Fe es creer en algo/alguien que es imposible de concebir, de ver, sentir o incluso imaginar… es algo que no todo el mundo tiene pero todos podemos tenerla: esa confianza y seguridad que se da sin ninguna sin explicación; y Fe es lo que más necesitamos en este tiempo.

Los telediarios, los periódicos, las noticias, nos hablan constantemente de lo mal encaminada que está la humanidad, de las cosas más horribles que somos los humanos capaces de hacer con nuestro planeta, con los animales y con otros seres humanos, las noticias nos muestran la deshumanización, la crisis que estamos pasando como especie: Humana.

Sin embargo, este Solsticio me atrevo a reflexionar y hacer un llamado para…. “NO PERDER LA FE EN LA H-UMA-NIDAD”, tengamos FE, es urgente y más que necesario confiar en nosotros como especie hUMAna. Hemos entrado desde el 2012 en un ciclo de cambio potente, hermoso y a la vez denso y oscuro, en el que toda la hUMAnidad está cambiando, está viviendo procesos de individualización brutal, dura… nosotros mismos, o a nuestro alrededor hay personas que están sumidos en crisis profundas a nivel de salud, de relaciones personales, de trabajo, existenciales, que les hace centrarse en sí mismos, en su propio camino individual.

Pero toda “crisis”, es una puerta, una oportunidad de crecimiento, de liberación de nuestra energía, de las cargas que estamos sosteniendo a nivel ancestral de nuestros linajes femeninos y masculinos y que ya no necesitamos.

Este amado planeta Pachamama, a nivel energético, está haciendo un salto muy grande, un salto cuántico, un salto a otro nivel de vibración, un salto multidimensional impulsada por la energía solar. Esto lo sabían ya nuestros mayores, los ancianos, los sabios y maestros de los pueblos originarios, los amawtas, sabían en el 2012 que íbamos a cambiar de plano energético… pero la humanidad no estaba preparada en ese entonces y no lo está ahora.

No estaba preparada porque, emocionalmente no hemos crecido, la individuación que es el proceso que nos trae la era de acuario nos está llevando a vivir procesos particulares y únicos. Cada ser humano es único, es un original, como dice Amawta Fernando, somos seres perfectos y únicos, el Gran Espíritu no hace copias, solo hace originales… y eso somos, cada uno de nosotros es una chispa de la esencia original que está pasando procesos necesarios para el despertar individual, hacia la apertura de nuestro corazón, que al finalizar nos llevará hacia la com-Unidad.

La mala canalización de esta energía nos ha llevado al individualismo extremo, sin embargo es parte el mismo proceso, porque al final… de cada individualidad nacerá la comunidad h-UMA-na, y digo UMA porque seremos como el AGUA VIVA y sagrada de la Pachamama, seremos una comUNIDAD de individuos conscientes.

Es importante mantener la FE, sobretodo en nosotros mismos, en nuestro camino, en nuestras misiones, en la h-UMA-nidad y en este proceso. Y aunque nos pueda parecer que un salto se da de forma rápida, para el tiempo de la Pachamama 100 ó 1000 años son muy pocos, comparados a los millones que ella tiene.  Es por ello importantísimo mantener la fe, mantenernos activos en ese despertar consciente y comunitario, sanarnos individualmente, comprender nuestro camino desde la libertad, y de esta manera contribuir un poquito al despertar la consciencia h-UMA-na y comunitaria.

Desde el corazón, con humildad entrego mi verdad que no es la única pero es la que traigo para compartir.  Deseando de corazón que este año solar… este 2017, nuestra consciencia se fortalezca y nuestras misiones se activen, que caminemos enraizados, conscientes y con nuestro corazón fuerte, trabajando nuestra cristalinidad y abriendo nuestras alas para llegar alto allí donde cantan las estrellas.

Jallalla!!!!

Warawara

Wilumi · Escuela Amawtica de Choquepajcha

 

 

Cuando nos cortamos el cabello…

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Hace mucho tiempo que llevo reflexionando y meditando sobre un post anterior  que habla sobre la relación que tenemos las mujeres con nuestro cabello. Recuerdo a mi abuela decir muchas veces que cortarle el pelo a una mujer era la peor amenaza que podían hacerle. No solo era el peor deseo, sino que tenía un simbolismo muy importante, privarle de una parte de sí misma, era un castigo, una sanción, quitarle algo que como mujeres amamos y cuidamos: nuestra cabellera.

En los Andes, la mayoría de las mujeres llevamos el pelo largo, es no solo parte de nuestra tradición, sino que está realmente dentro de nuestra forma de relacionarnos con la vida, el cabello es nuestra abundancia, es nuestro tesoro, tal así que muchas mujeres no permiten que nadie se los corte, más que ellas mismas o alguien de muchísima confianza.

El largo del pelo y el cuidado que le damos, tiene mucha importancia en lo cotidiano, lo trenzamos, es el símbolo de nuestra feminidad, lo peinamos una y otra vez, amamos nuestro pelo, amamos cuando crece y es abundante, nos amamos a nosotras mismas cuando sentimos que cae sobre nuestra piel, pero porqué es tan importante?

Meditando, sentí que cada hebra de pelo que sale de nuestra hermosa cabecita, es a modo de una idea, un pensamiento y un lazo que nos une con algo invisible…. una raíz, a modo de las plantas pero que está en nuestra cabecita. (Será que nos une hacia arriba?).

Cada finísima hebra de pelo que cae sobre nuestro rostro, ha compartido con nosotras experiencias, dias, noches, soles y lunas. La cabellera guarda parte de nuestra historia, de nuestras risas y lágrimas, de nuestros éxitos y nuestros fracasos. Son los recuerdos que se van acumulando mientras nuestro pelo crece y crece.

Sin embargo, también es cierto que existen momento en los que los recuerdos no son muy gratos, los pensamientos son pesados, y el pasado pesa mucho. Momentos importantes donde nos planteamos cambios profundos, momentos que nos llevan a renovarnos interiormente pero también exteriormente.

Es entonces, que muchas de nosotras, sentimos una urgencia casi vital a coger las tijeras y cortarnos el pelo… (por suerte ya hemos salido de las estructuras sociales donde estaba “mal visto”) y ahora tenemos la libertad de hacerlo porque realmente lo sentimos.

Cortarse el pelo, así drásticamente, siento, es como liberar de golpe esa parte de nuestra historia, es como poner un punto aparte y abrir un nuevo capítulo en nuestro libro de la vida. Con cada mechón dejamos simbólicamente sentimientos, pensamientos, emociones, recuerdos que nos pesaban.

Cortarse el pelo, siento, va más allá de la estética, aunque también esta influye pues al dejar nuestra cabellera, o podemos acabar llorando porque no nos reconocemos, o acabar riendo porque  nos vemos renovadas y hermosas…. ambas cosas pueden suceder incluso, una detrás de otra.

Como leí en un blog: “Cortarse el cabello, es la forma que tenemos de demostrar que podemos empezar de nuevo, que podemos dejar atrás los errores y que queremos que las cosas mejoren. Que no nos dejamos amedrentar por lo negativo, que hemos renovado nuestras energías, y eso se refleja en cómo lucimos”.

Escribo esto, como meditando, como sintiendo, con el pelo corto después de casi siete años de llevar unas bellas trenzas… ha terminado una etapa en mi vida, y estoy lista para este punto y aparte… para escribir otro capítulo de mi historia y para entregar en esta luna llena la mejor ofrenda que tengo a la Pachamama… mi cabellera.

Gracias por leerme.

Jallalla

Warawara

Luna del Amor Universal…

Faltan poquitos días… exactamente siete para que la luna nuevamente nos regale todo su esplendor… esta vez estará más cerca de nuestra Pachamamita, y la sentiremos muy fuerte en nuestros corazones. Desde la Sabiduría Ancestral Amawtica, celebramos la luna del Amor que se expande, la luna del Amor Universal, la luna del Alce Negro.

En mi corazón, esta luna también es la luna de los Ancestros, de esos ancianos que viven en las estrellas, seres que han partido de antiguas edades, seres con los que un día compartimos en otros tiempos y otras épocas, en mi senti-pensar, esta luna nos unifica, teje con su luz un puente que nos permite sentirnos cerca… así siento yo a mi maestro Black Elk – Alce Negro o mejor dicho: Hehaka Sapa.

Es cierto que soy andina, más que eso soy amawtica, y en el amawtismo se reconoce a los maestros de todas las sabidurías, pues lo más importante es la esencia que llevamos dentro, el K’amasa, y esa esencia reconoce esencias, así este sabio Hehaka Sapa, este Amawta desde mi visión, es también mi ancestro y mi maestro, al que honro en esta luna sagrada de noviembre, reconociendo el amor que transmite, reconociendo sus huellas, su humildad y su inocencia, en su ejemplo de humanidad y de espiritualidad… mis pies siguen tus huellas sabio amawta Hehaka Sapa… del camino sagrado y rojo de la Pachamama, hoy tu pueblo está de pie, tiene diferentes colores y somos de una sola nación, la uma-na… somos los hijos y las hijas del gran circulo de la vida…

 

alcenegroY allí estaba yo, de pie, en la cumbre de la más alta de las montañas, y abajo, a mi alrededor, se encontraba el círculo del mundo. Y mientras allí estaba contemple más de lo que puedo describir. Y comprendí mucho más de lo comprendido hasta entonces; pues veía de un modo sagrado la forma de todas las cosas en el Espíritu, vi la forma de todas las formas, como si todo estuviera unido, cual si fuera un único Ser.


Y contemplé cómo el círculo sagrado de mi pueblo era uno de los muchos que componen el Gran Circulo, amplio como la luz del día y como el fulgor de las estrellas en la noche; y en su centro crecía un árbol majestuoso y florecido, para cobijar a todos los hijos de una misma Madre y de un mismo Padre,y ví que todo aquello era sagrado.”
Alce Negro 

Jallalla gran maestro y sabio… que el único pueblo que somos todos los pueblos, que la única nación que es la humana vuelva de su somnolencia y despertemos… que recordemos quienes somos, hijos de una sola madre la Pachamama… hijos del Gran Espíritu.

Hermosa Luna Llena… de noviembre!

Jallalla

 

Gracias Pachamama

“Agradecer a la Pachamama….
Es un acto de humildad, de amor, de conciencia y de elevación espiritual.
Es un acto de sanación de nuestro linaje y el linaje de nuestros ancestros…
Es AYNI, la reciprocidad por todo lo que ella nos ha dado, a nosotros, a nuestra familia, a la humanidad.
Es cuidarla y cuidarnos, es honrar la memoria de nuestro ser interno en todas las vidas que ha tenido en este sagrado planeta.
Es un acto profundo que nos permite conectar con el corazón del Gran Espíritu que en ella habita.
Ofrendar a la Pachamama… es equilibrarnos”

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Warawara Neila Marquina

Honrando a nuestros muertitos

Hoy es 1 de noviembre, el día de todos los santos, y en muchos lugares y cada vez más nos reunimos la familia y la tribu para honrar a nuestros muertitos recordados. Muchos también celebraron el Halloween, que para mi si me lo permiten es honrar a las bruj@s, sanadores, alquimistas, etc. que fueron quemados en la edad media, en fin, lo cierto es que alrededor de estas fechas se mueve muchísima energía.

Desde la cosmovisión andina, estos son días muy especiales, pues los portales que unen lo visible y lo invisible se acercan  y  es el momento preciso en que los seres que vivimos a uno y otro lado de la realidad (o de los mundos/planos) podemos re-encontrarnos.

En la cultura aymara, la muerte natural no constituye un episodio trágico, sino un ciclo más de la propia vida. Por eso, cuando alguien fallece, se suele decir que esa persona `se ha ido´ o `ha partido´ al otro mundo y este día es el día en que podemos estar juntos los de allí y los de aquí, por esto este tiempo esta lleno de fiesta.

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En mi tierra se celebra “bien bonito”, es una ceremonia familiar o tribal, rodeada de color, de comida, de música y belleza, pese a la tristeza que a veces puede significar la partida de un ser querido. Este día se llena de niños y adultos que van casa por casa, rezando y cantando para que esas almitas las reciban y puedan volver al otro mundo cargados de buenos deseos para ellos.

Mi abuela decía que si no se les reza o canta, se quedan penando, que siempre hay que recordarles y ponerles al menos una velita que ilumine su camino y un vasito de agua para que calme su sed y siempre siempre, poniamos un platito extra en la mesa sagrada para aquellas almas olvidadas, a quienes no les rezan ni les recuerdan.

Lejos de ser triste, estas fechas los cementerios se visten de colores, de música, de un ambiente de fiesta, para que todos nos alegremos, para que quienes vienen y quienes se van se hayan sanado, hayan puesto paz, hayan perdonado y así hasta el año siguiente…

Este día hermoso… la vida fluye entre el más allá y el aquí, repartimos abrazos, nos damos cariño… nos unimos para celebrarnos que somos parte del ciclo de la vida… donde no existe un fin, si no un cíclico continuará hacia la ciudad eterna… Wiñay Marka…

Jallalla

Warawara

Foto: Katari.org

 

 

 

Sanando lo Femenino… «La envidia»

Hace un tiempo atrás escribí un breve artículo sobre la competencia, este gran mal de nuestro tiempo, que nos afecta a la gran mayoría de mujeres. Desde entonces, he continuado mi reflexión y observación acerca de este “mal femenino”, de dónde viene?, porque viene?, cómo sanar la competencia entre nosotras?, cuál es su raíz o raíces?, cómo nos afecta en nuestras relaciones?, etc. han sido algunas de las preguntas que me han llevado a profundizar y encontrar más pistas que nos pueden ayudar a sanar esta herencia femenina.

BRUJA BLANCA Y BRUJA NEGRA….

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Tal vez lo más difícil sea reconocernos como mujeres que competimos, muchas de las que leen este blog, y otras mujeres con las que compartimos círculos y talleres, estamos en un camino espiritual muy bello, en el que trabajamos “nuestra luz”, el aceptar y reconocer nuestro potencial,  nuestros dones, nuestro poder, nuestra capacidad de sanación,nuestras misiones, etc. es un camino hermoso y no siempre fácil, pero que para ser auténtico necesita estar en equilibrio y para ello es imprescindible conocer “nuestra sombra”.

Tanto acercarnos y poner nuestro empeño en avivar nuestra luz puede cegarnos, y hacer que nuestra mente (que por cierto es asombrosa), nos juegue una mala pasada, haciéndonos creer que ya que somos luz, y por lo tanto no hay sombras por trabajar… y esto, lamentablemente, está muy lejos de la realidad. Ya que si fuéramos totalmente luminosas no estaríamos leyendo este artículo, estaríamos en el khanaj pacha, en el nirvana o en el paraíso, pero no en la tierra, no aquí donde estamos en este instante.

Por experiencia propia, cuanta más luz descubrimos dentro de nosotras, más conscientes somos de nuestra sombra, y esa sombra esconde nuestros deseos más horribles e impensables, los defectos que queremos esconder a todo el mundo incluyéndonos a nosotras mismas, los pensamientos más malvados que hemos tenido o que podrían ocurrírsenos, la manipulación o el poder sobre los demás, todo aquello que en otra vida nos supo apetitoso está ahí.

No obstante, es cierto,  somos brujas “blancas” pero hemos tenido que recorrer un camino para diferenciar la luz de la oscuridad, y  ahí en nuestra sombra aún habita la bruja negra que está en nosotras… y si no nos enfrentamos a ella en algún momento, si no nos atrevemos a conocerla, un día nuestra luz se tornará oscura, pues el camino hacia el equilibrio consiste en no ir a extremos.

Y cómo es esa bruja negra?, pues repasemos la historia de las brujas negras y malvadas, muchas de ellas han sido consumidas por su dolor o sus propios miedos (negados), su egoísmo, su manipulación, su vanidad, su necesidad de control, su avaricia, su egocentrismo, su superioridad, su envidia, etc., etc., muchas usaron sus poderes psíquicos, de sanación, su sabiduría, el poder de palabra o la seducción, etc. etc. para manipular a los demás, para atentar contra las leyes divinas, esencialmente contra la Libertad.

No diré ya quienes llegaron a manejar la magia de sangre, que seguro las hubo muchas, pues no sabemos cuántas vidas habremos vivido en esta hermosa tierra, y tuvimos que vivir todas las experiencias para aprender lo que hoy sabemos… que NO QUEREMOS REPETIR LA LECCIÓN!!

Solo conocemos la Luz y el camino que debemos seguir por la sabiduría del corazón, y esa sabiduría, no es más que la experiencia acumulada durante muchísimas vidas, que ahora nos alerta sobre cada paso que estamos dando, para no errar esta vez.

Y DETRÁS DE LA COMPETENCIA…LA ENVIDIA

Y bueno, profundizando y observando esa sombra y hablando con la bruja negra, descubrí que la competencia, además de estar instaurada como un patrón familiar y social, también tiene una de sus raíces en la envidia.

Y que horrible palabra, a ninguna mujer le gusta reconocerse como envidiosa, pero si estamos en el proceso de sanar nuestra competencia femenina, debemos también revisar lo que no nos gusta.

La envidia para empezar nunca es sana, mucha gente dice “yo tengo envidia sana”, pero eso no existe, es como decir tengo una buena enfermedad, no existen enfermedades buenas.. si fueran buenas, no fueran enfermedades. Así que seamos honestas somos envidiosas, en mayor o menor grado, es posible, pero la envidia está ahí.

Y que es la envidia?. Básicamente, es desear lo que el otro tiene basándonos en la comparación. Y es una enfermedad que puede llegar a intoxicarnos el alma, a volvernos brujas verdes, nos bloquea el corazón, nos bloquea la creatividad, nos anula y nos hace tristes.

Pero por qué envidiamos? Por qué no somos capaces de ser felices con lo que nosotros tenemos? Yo sinceramente, aún no lo sé.

PAUTAS PARA SEGUIR SANANDO

Sin embargo, he descubierto pautas que nos pueden ayudar a seguir sanando, no solo la competencia, sino la envidia, y pueden ayudarnos a aceptarnos cada vez más y mejor, a nosotros mismos y todo lo que nos rodea:

>> Aprender a ser agradecidos, esta es la medicina más sagrada, la magia más blanca que existe y con la que podemos alejar cualquier oscuridad, la gratitud.

La mayoría de los seres humanos, nos quejamos todo el tiempo por lo que tenemos o por lo que no tenemos, le prestamos tanta atención a nuestros sufrimientos, que hasta nos ponemos tristes y esa es la muestra de nuestro egoísmo, sí, egoísmo porque la tristeza nos hace olvidar del resto del mundo, solo sacamos la cabeza por la ventana para quejarnos, por lo que nos duele, por lo que no podemos hacer, por lo que nos pasa, hasta por nuestras enfermedades, nuestros dolores, nuestros males.

Si fuéramos agradecidos veríamos que al final, lo que nos sucede no es tan malo, no enfocamos nuestra atención y nuestra energía en todo lo que tenemos de bueno. Si no vemos con un ojo, en vez de quejarnos, debemos agradecer por tener el otro ojo. Por tener lo esencial, por estar rodeados de quienes nos rodean, por haber nacido donde hemos nacido, por nuestra salud, por nuestro cuerpo, hay mucho por lo que agradecer, hasta por nuestras enfermedades o dolencias, pues seguro traen aprendizajes muy valiosos para nuestra vida.

Debemos aprender a no ser ingratos, a dar gracias a la vida, a Dios, a la Pachamama, no importa, simplemente dar las gracias, desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir, se obraran milagros!!, nuestros guías, nuestros ángeles dirán, mira este ser, le hemos dado tantas pruebas y aun así está agradecido, quitémosle los pesares y démosle alegrías, pues lo merece. No me creas… haz la prueba!.

>> Reconocerte como única  e incomparable, no existen dos seres iguales, ni dos caminos, ni dos formas de existencia, Dios y la Pachamama solo hacen originales, hace el molde solo una vez, y luego lo rompe, no existen dos seres iguales, todos somos únicos e irrepetibles. Pero no aceptamos eso, porque? Porque queremos ser igual que el otro?, tener su nariz, sus ojos, su pelo, estamos viéndonos afuera porque no vemos hacia adentro. Ojalá aprendiéramos a amarnos y aceptarnos como seres únicos, entonces no habría posibilidad de comparación.

>> Recuerda que todos somos reflejo de lo que vemos,  nos olvidamos que todos somos espejo de otros. Si en el otro vemos la belleza, solo somos capaces de reconocerla porque está en nosotros, lo mismo si vemos defectos, es la ley del espejo, en realidad siempre nos estamos viendo a nosotros mismos. Pero nos puede pasar como Adonis, tanto verse en el espejo pierde su vida. Así es cuando miramos hacia afuera, a los demás, perdemos mucha vida.

>> Mira hacia tu hogar, en “conversaciones con Amawta”, nos dice que en la calle todos somos teatreros, todos sonríen, todos ponen una cara bonita para salir a la calle o para salir en la foto, pero en su casa es donde se desata el verdadero paraíso y o el verdadero infierno, a puerta cerrada, donde nadie ve sus miserias o sus alegrías. Es ahí donde debemos mirarnos, hacia nuestras casas, a nuestro alrededor, a nuestra familia, a nosotros mismos, si queremos tener una idea de cómo estamos. Deseamos mucho las alegrías de los demás, les vemos felices, sonrientes pero solo ellos saben lo que está en su corazón, ellos son los que conocen sus propios sufrimientos y pesares, nosotros no sabemos qué se esconde detrás de esas sonrisas que deseamos.

>> Tú eres tu propia medida, Estamos midiéndonos con los demás, como Gulliver cuando está con los enanos, es un gigante y cuando está con los gigantes, es el enano… pero en realidad siempre es el mismo, lo que cambia está fuera de él. Si queremos medirnos con alguien, debemos hacerlo con nosotros mismos, como éramos hace cinco o diez años?, como somos ahora?, y cómo queremos ser de aquí a cinco o diez años?, si somos justos solo podemos medirnos y compararnos con nosotros mismos.

En fin, aun da mucho más para escribir, para profundizar, para seguir meditando. Pero entre tanto… gracias, gracias por llegar hasta aquí, hasta este final, hasta estas letras. Gracias por ser parte de mi vida, de este caminar, de este blog, gracias por ser única, ser irrepetible y ser incomparable.

Jallalla!!

Warawara.

El corazón de la Luna

Hoy es luna llena, y una vez más nos volveremos a reunir en tribu, en nuestro pequeño clan  donde dejamos que las palabras nacen del corazón para explicar los misterios que guarda, a veces nos nacen cuentos, es de esta manera que hoy honrando esta luna de agosto, la luna del mes de la Pachamama, quiero compartir  este relato de la abuelita Phaxsi.
Sera verdad o no?, solo lo sabe el corazón.

El corazón de la luna

“Hace muchas eras, cuando la tierra era tan solo una estrella naciente que viajaba por el universo. Aquí, en su lugar, estaba otro planeta en el que habitaban seres de agua que así como nosotros, estaban en evolución. El espíritu de ese planeta se llamaba Phaxsi, era un ser femenino y amoroso,  pero ya era abuela, era  muy antigua  y su ciclo estaba pronto a terminar.

Cuentan que cuando llegó ese momento, en el que se encontraron, aquello parecía un cataclismo cósmico!!!, pero a los ojos del universo solo era un encuentro en el que la abuela luna cedía su lugar al naciente planeta, de alguna manera, le ayudaba a nacer. Dicen que hubo tanta luz cuando nació, que no se divisaba nada, hasta que de pronto todo entro en silencio y se calmó. Entonces, se pudo ver un planeta nuevo, joven, lleno de colores, de tierra y agua, pues la abuela luna, en su entrega, le dió no solo su lugar, también su cuerpo de agua, para que pudiera equilibrar con el fuego de su joven corazón.

Y de ella, de mama Phaxsi, no quedó nada más que el corazón amoroso de una abuela que observaba atenta como ese pequeño planeta llamado Pachamama, comenzaba a despertar. 

Dicen, que los habitantes de la luna, también cambiaron de plano, muchos se quedaron en lo etérico como guardianes de ese corazón, otros viajaron a través del universo y algunos decidieron venir con el agua, cayeron del cielo, dicen los abuelos,  y ahora son también hijos de la Pachamama que viven en lo profundo de los océanos, de ellos dicen, descienden las grandes ballenas y los delfines.

Desde entonces la abuela luna, Mama Phaxsi, como una awicha (abuela sabia), cuida y vela por la Pachamama,  como a una niña, le consuela y le enseña lo que ella aprendió, dicen que por su entrega se hizo hermana del Sol.

Esto lo sabían nuestros ancestros, y la llaman aún abuela, y en nombre de la Pachamama, como sus hijos, le reconocen, le agradecen, le honran cada vez que se ilumina de noche cuando muestra todo su corazón y dicen que es la maestra de las matronas, que ella enseña y ayuda a nacer, dicen que nos enseña sobre la entrega, sobre nuestras aguas, sobre nuestras emociones, dicen que cuando nosotras le reconocemos, ella nos muestra su corazón, nos enseña el servicio y la entrega al plan sagrado del universo….”

Feliz luna llena, hermanit@s del planeta… festejemos esta luna, con alegría, bañémonos con su luz, limpiémonos, sanemos y recordemos…

Jallalla!

Warawara -Neila Marquina
Mujer Medicina Amawtica · Wilumi · Guardiana de Misterios

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Sanando lo femenino… “La competencia”

“¿Por qué competimos tanto las mujeres?. Lamentablemente la competencia se ha instaurado entre muchas mujeres mucho más de lo que desearíamos reconocer, muchas de nuestras relaciones están basadas en la competición y la comparación. Es más, no conozco mujer tan trabajada que pueda decir que no compite, ni se compara, aunque sí muchísimas que estamos trabajando estas pautas y patrones de comportamiento para no repetirlos”.

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“Aceptarnos es el camino para sanar la competencia”

La competencia, parte de un patrón ya caduco que está muy instaurado en nuestra sociedad, un patrón que tiene la base en  valorar “quien es mejor”, o “quien da mas” ó “quien consigue más cosas”. Sin embargo estos patrones de conducta a lo único que nos conducen es a alejarnos de nuestro centro.

Hace un tiempo atrás, yo misma me di cuenta, que aún sentía este patrón muy disfrazado y escondido en mis actitudes. Al ver a una de mis hermanitas tener grandes logros, una parte mía estaba muy feliz por ella, pero también sentía que desde mi oscuridad hablaba una voz, instando a buscarle los defectos para no alegrarme por ella, la envidia, los celos, afloraban casi sin que me diera cuenta, ¿por qué no aceptaba sus éxitos?, ¿qué pasaba dentro mío?

Era tan fuerte ese impulso y tan disimulado, que lo único a lo que atine fue a guardar esa pregunta para mi madre sagrada, pues sentí que yo sola no llegaba a encontrar la respuesta. Gracias a una ceremonia muy profunda, tuve la oportunidad de entrar en su vientre sagrado y decirle: mamá ¿por qué compito aún?, por qué a pesar de tanto trabajo interno, aún vuelven estos fantasmas de competencia y comparación?, ¿por qué no puedo simplemente alegrarme por ella? ¿Qué no estoy viendo?

Entonces ella, amorosamente me respondió “Porque aún no te aceptas”. Fue simple, una respuesta directa que me ayudó a recordar, a entrar en el propio núcleo de este patrón. Había trabajado tanto hacia afuera, buscando la luz, que me había olvidado de algo tan esencial, revisar una vez más mis “temas pendientes”, revisar también mis sombras.

Entré en mi recuerdo como en un viaje, y pude verme de niña, en los primeros años, donde no existía la competencia. Me vi haciendo dibujos, que para mi eran hermosos, me vi, siendo valorada por los “mayores”, y ví,  cómo esos “mayores”  comparaban mis tímidas obras con las de mis compañeros de la guardería…-“Hazlo igual que ella”… “mira ves como ella lo hace mejor?”…-

Recuerdo los “premios” para los niños que hacían lo que “ellos consideraban mejor”, recuerdo que todos mirábamos nuestros dibujos sin entender que estaba mal. Me vi, aprendiendo a mirar con juicio lo que yo hacía, a compararlo. Me vi enfadada e indignada, me vi niña herida y desvalorizada, ¿por qué los árboles solo podían ser verdes!!?. Solo podía ser de una manera, y era la forma en que los adultos querían que fuera.

Solo quien seguía sus indicaciones, era valorado, pero quien se salía de eso, era reprendido. Vi el origen,  en el que dejé de aceptar mis propias obras. Vi el momento exacto cuando decidí dejar de pintar o más bien, de mostrar mis dibujos a otras personas. Vi la herida de una niña desvalorizada y que había perdido la fé en sí misma.

La competencia, no es nada más que una herida en la niña o niño interior, una herida que pudo ser causada por la forma de educación de una sociedad basada en la comparación, y que se nos ha transmitido desde pequeños, no solo por la escuela, sino en la familia, para cumplir estándares sociales. Estándares que consolidan un “patrón de conducta normalizado por la sociedad”.

El resultado, es que dejamos de creer en nosotros mismos, olvidamos el amor por nuestras propias obras. De niños vimos nuestros dibujos o nuestros garabatos, los comparamos, los rechazamos y en algún momento decidimos que “lo que hacían los demás era mejor” y la siguiente decisión fue superarlo y superarnos, pero no por nosotros, sino por lograr la “aprobación”(lease muestra de amor) de los demás, sean nuestros padres o maestros.

Entonces pude comprender una verdad esencial: “Aceptar-nos es la medicina para sanar la competencia”, aceptar es ver las cosas tal como son en este momento, ver la realidad de lo que es y lo que hay, asimilarla, comprenderla y hacerla parte de ti.

  • Revisar nuestra historia personal para encontrar el núcleo en el cual se originó ese patrón.
  • Revalorar nuestras obras (sea cuales fueren), aceptarlas tal como son, sin compararlas, sin juicio, sin buscar la aprobación de nadie.
  • Aceptar que lo que hacemos no gustará a todo el mundo, habrá gente a la que le guste y a quienes no.

Todavía competimos y nos comparamos porque no nos dedicamos a nosotras mismas. A amar lo que hacemos. Es necesario sanar las heridas de esa niña. Devolverle la confianza y animarle a que vuelva a pintar, a dibujar, a bailar a «su manera». Esa “su manera” es lo que le hace especial, única, irrepetible, incomparable.

Cuando una mujer u hombre recupera esa confianza en sí misma, y se permite aceptarse a sí mismo con todas sus virtudes y sus defectos, no necesita competir, ni compararse, no le afecta ni siquiera que otras personas quieran o deseen competir, no entra en ese juego. Simplemente disfruta de lo que hace y lo transmite, eso llega y es inspirador, y esto es lo más importante, esto es lo que necesita la humanidad: Seres auténticos que nos inspiren por el amor que transmiten en sus obras.

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“Cuando somos comunitarias, no necesitamos competir”.

Sin duda, es necesario ser críticas con nuestra sociedad si queremos avanzar en este camino espiritual, pues solo de esta manera podremos proponer soluciones a las actitudes que causan estos patrones que ya no nos sirven.

Hemos nacido en una época en que las sociedades son todo menos comunitarias, muchas se han ido al extremo del individualismo, son sociedades enfermas, llenas de soledad, de heridas que necesitan transformarse desde adentro.

En  ‘Conversaciones con el Amawta’, hablamos sobre este tema, sobre la importancia de las comunidades en este nuevo tiempo, sobre la esencia del comunitarismo femenino y el papel que ocupamos las mujeres para que esto se pueda hacer realidad.

En principio, no se trata de correr a crear comunidades físicas o de imitar las comunidades originarias (aunque todas las experiencias, que son muchas y variadas, son válidas y maravillosas), no son lo prioritario en este momento, simplemente, porque aún no estamos preparados.

Y para llegar un día a hacerlas tangibles, lo que toca, es comenzar a cambiar nuestros patrones de individualismo y abrir el corazón para ser comunitarios, como lo es la Pachamama:

“En el jardín, hay un pino, un frutal, un arbusto, una flor y algunas hierbitas, cuando regamos ese jardín, el pino absorbe casi el 60% de agua, el frutal un 30%  y el resto las demás plantas. Si les escuchas, ellas no estan quejandose de cuánta agua consume el pino, o cuanta agua le queda al frutal o porque las pequeñas tienen menos. Si pidieran igualdad, el jardín hubiera muerto hace tiempo.” (El amawta Fernando). 

La Pachamama es comunitaria, el comunitarismo no es igualdad, es respetar lo que a cada uno le toca de acuerdo a sus necesidades, es aceptar que son diferentes, aceptar los dones y las necesidades de cada uno. No es comunista ni democrática, es comunitaria. Cómo podría competir un pino con un rosal? ó un peral con una manzano? incluso dos tomateras?.

Sólo podemos sanar la competencia cuando nos dedicamos a aquello que se corresponde con nuestra esencia, cuando aceptamos nuestra unicidad, cuando aceptamos que somos diferentes.

“Pon atención a tus propios frutos, no te fijes en los demás”.

Alguna vez imagine a dos mujeres cada una con su huerta. Eran casi iguales, la diferencia principal residía en que una de ellas cultivaba un huerto con frutos preciosísimos y deliciosos, las ventas le subían y podía dedicar más tiempo y más inversión para hacerlas crecer. La otra mujer, sin embargo, se dedicaba casi todo el tiempo a mirar  la huerta de su vecina, lo que hacía y como lo hacía, a ver sus errores, a tratar de imitar su trabajo, sin tener los mismos resultados, lo que le llevaba a una frustración constante y a tener una huerta desolada y unos frutos apenas comestibles. Finalmente acababa hablando mal de ella y haciéndole mala fama.

De esta imagen extraigo lo que nos sucede a muchas de nosotras las mujeres, estamos tan pendientes de las demás que nos olvidamos casi por completo de nosotras mismas. Si cuidaramos nuestro propio jardín tal vez serían otros los resultados, tal vez nos diésemos cuenta de que nuestra virtud no es el cultivo de la misma fruta, e incluso de otra actividad como el canto o la danza, o la pintura o los negocios, o las ventas, o la construcción, o quién sabe qué.

Sólo conociéndonos, sabemos en qué somos buenos, y hacer aquello en lo que eres mejor es lo que te hace ser competente. No competitivo, porque…

“No es lo mismo  ser competente que ser competidora.”

Un dia amawta me dijo «ser competente es saber asegurar tu plato de comida, saber conservar tu pareja, saber conservar tu Clan, no perder a tu tribu y no perder los espacios que has ganado». Con el tiempo comprendí mucho más estas palabras, de qué nos sirve mirar hacia afuera, hacia lo que hacen los demás, si perdemos lo esencial?. Ser competitivo nos aleja de esas cosas esenciales, nos hace perder el valor.

“Todas somos como niñas que vamos a jugar, al jugar recordamos. Solo al competir nos hacemos adultas, entonces olvidamos” .

Warawara · Neila Marquina
Madre · Wilumi · Guardiana de los Misterios Sagrados de la Pachamama · Sacerdotisa de la Tierra, Sacerdotisa Solar y Lunar.