Luna menguante: limpiando los restos…

image

Abuelita luna, Mama Phaxi… que apareces como una tutumita en el cielo… ayudame a liberarme de todas las mascaras que este mes he reflejado. Ya no las necesito. Quiero ser autentica

.

Esta luna de abril, luna de la renovación ya esta menguando… ha sido un.mes para desnudarse el alma, para empezar a quitarnos de encima lo que no necesitamos y prepararnos para florecer.

Ésta ultima semana conectemos con esas máscaras/ cáscaras q nos recubrian… Enfrentemoslas con valentía y q la abuelita luna con su amor nos ayude a quitarnoslas.

Meditemos en lo q nos impide ser auténticos.

Jallalla!
Warawara

Anuncios

Mujer: medicina de la Tierra (I Parte)

Hace poco estuvimos reflexionando sobre el cómo cada vez, hay muchas más mujeres que se reconocen como Mujeres Medicina; independientemente de que provengan de algún linaje de mujeres sanadoras. Es hermoso ver este despertar consciente femenino alrededor del planeta.

En otros escritos hemos hablado un poco del Warmi Pachakuti, como el tiempo de cambio que estamos viviendo. Este es un movimiento de energía, un cambio de polaridad de lo masculino hacia lo femenino, que está viviendo la Pachamama. Todo nuestro planeta está pasando por este cambio energético, y a su vez todo lo que está sobre ella:  piedras, árboles, montañas, ríos, lagos,  animales y un largo etcétera, hasta llegar a nosotros los humanos, y de este grupo sobretodo a nosotras las mujeres, que somos la representación humana de lo femenino.

De esta ola energética, es que podemos ver la importancia de las mujeres para este tiempo, nosotras las mujeres a nivel planetario hemos empezado a despertar y tomar más conciencia sobre las implicaciones de nuestro nuevo Rol. Es el tiempo en que debemos revalorizar el rol de la mujer en la familia, en la sociedad, en la cultura, en la educación; debemos reflexionar profundamente sobre el papel que tenemos en “Este” tiempo.

Hemos elegido nacer justamente, en el inicio de un cambio que durará miles de años,  esto implica muchísima valentía, coraje y sabiduría; la mayoría de la humanidad somos seres de esencia índiga o cristalina; somos rebeldes y traemos nuevas propuestas y formas de vivir, traemos el cambio en nuestra esencia y para todos los planos.

1456669_663871820319635_455849658_n

Sería demasiado hablar de las heridas que tiene la Pachamama, solo hace falta entrar en el facebook u otras redes sociales, ver las noticias o poner una palabra en Internet, para acercarnos a la magnitud del daño que hemos causado como humanidad, a este sagrado planeta que nos da la vida.

Como dice el Amawta Fernando, “La Pachamama, en su inmenso amor, nos ha tolerado todo y aún lo sigue haciendo, pero hemos llegado demasiado lejos, ya le duelen sus heridas y cuando escuecen ella se mueve un poco, y mueren 500 insectos o más. Y solo se mueve un poquito…”. Esos insectos que somos los humanos y  se estima que llegamos a más de 7.229.916.000 personas, y cada momento se incrementa aún más; seguimos perforando su piel, entrando a sus entrañas y extrayéndole la vida, creyéndonos superiores a ella. Cuánta ignorancia!.

Las mujeres estamos “despertando-recordando”, sabemos sin leer las noticias todo lo que ella está pasando, lo sentimos en nuestra piel, en nuestro corazón y es mucho el dolor que nos transmite. Esto está haciendo que nuestro proceso de “Despertar-recordar” se acelere. Por esto es normal cada vez más, encontrar a mujeres y hombres que están pasando procesos duros, que terminan por hacer rebrotar su sabiduría y sus conocimientos ancestrales. Se hace urgente el llamado a sanar nuestro lado femenino y equilibrarnos, pues nosotros también somos Pachamama.

Cada vez más son las personas que han entrado en procesos de “crisis” existencial, de pareja, familiar, laboral etc. Para nuestro lenguaje sagrado el aymara, sin embargo no existe la palabra crisis, no existe, todo es “Kuti” todo es cambio, y el cambio que estamos viviendo es una llamada a nuestra misión más importante: Ser las esencias que somos.

Aún vivimos en una sociedad que está asentada en esquemas rígidos, en filosofías que nos llevan al  desequilibrio, desconectados de la tierra, con miedos y dependencias, sin libertad. Aún vivimos repitiendo patrones familiares que ya no tienen sentido, el machismo y el hembrismo han generado un gran desequilibrio en la humanidad, ningún extremo es bueno.

Aún estamos en competencia, en procesos de desvalorización o de sobrevaloración sobre nosotras mismas. Aún miles de nosotras tenemos un profundo resentimiento con la energía  masculina, somos herederas de heridas y dolores ancestrales, y otros. Todo eso es un gran peso que venimos cargando y que hay que empezar a entregarlo, a liberarlo. Es el tiempo de hacer rendir nuestro Ego y reconocer que solo conectadas con la energía de la Pachamama podemos cumplir con nuestra misión de vida.

Continúa Parte 2…

Jallalla!!!

Warawara
Wilumi, Sacerdotisa de la Pachamama · Mujer Amawtica · Mujer Medicina
(Derechos Registrados · El contenido de este articulo pertenece al Libro “Wilumi”)

Existen enfermedades con orígenes muy profundos y diversos….

La enfermedad para los maestros Kollyris, para los Kallawayas y médicos de mi tradición, es un proceso de desequilibrio energético humano, es el final de un camino, es también un aviso de llamado urgente para la reflexión.

kallawayas_2

Existen enfermedades que se generan a partir de la negación constante de la persona a sí misma, como el alzheimer, o la pérdida del alma, más propiamente del khamasa de la persona.

Esto quiere decir la pérdida o el divorcio de la energía divina con el cuerpo y con el campo áurico de la persona, esto produce una baja muy severa en las defensas del cuerpo y puede producir la muerte.

Para los procesos de curación de la personas se pueden usar diferentes medios, existen enfermedades producidas por el simple distanciamiento de la persona con la energía de la tierra.

Los bajones de autoestima de las personas pueden producir severos trastornos de personalidad, ansiedad, cansancio mental.

El uso excesivo de la lógica produce también procesos severos de caída energética, que pueden desembocar en enfermedades tan graves como el cáncer.

La negatividad de la persona puede generar y ser el origen y puerta de entrada para estas enfermedades.PLANTAS REGULADORAS DE LA FUNCION INTESTINAL  MEDICINALES

Existen en la actualidad muchas plantas de poder para curar y prevenir enfermedades para la nueva humanidad, también la naturaleza humana está cambiando, especialmente el ADN de niños y jóvenes.

Se puede avistar que hasta finales de esta década, algunas de las temidas plagas de la humanidad desaparecerán y otras las sustituirán.

Ojalá que para este tiempo se pueda dar mayor uso a estas plantas de poder que por ahora son tan misteriosas y usadas a baja escala, especialmente por curanderos de pueblos originarios.

Amawta Fernando Ergueta.

Miomas uterinos. Heridas emocionales de una mujer desvalorizada

El Universo bendice a la mujer con el don de dar la vida a través de uno de los órganos más sagrados: el útero, que desde el plano espiritual y energético recibe el nombre de «vida». En el útero poseemos un importante centro de captación de energía femenina que contiene vida, es vida y genera vida, por eso su nombre no podría ser más adecuado. Es uno de los órganos más importante para la mujer en todos los planos y por ello, también es uno de los más delicados física, emocional, psicológica, energética y espiritualmente, porque en él se manifiestan todas nuestras actitudes equilibradas y desequilibradas como mujer. Con el término «mujer» me refiero al desdoblamiento de la palabra en todos los papeles como hembra mamífera: hija, madre, amante, esposa, etc.

Por ser un órgano tan delicado, la mayoría de las mujeres realizamos todos los cuidados médicos posibles para asegurarnos que todo funciona con normalidad, pero en muchos de los casos, en una de esas revisiones médicas aparecen problemas o señales de alarma que nuestro cuerpo nos está enviando, como los miomas uterinos. Surgiendo un abanico de sentimientos negativos como miedo, inseguridad, incertidumbre y preguntas sin respuestas; entre ellas ¿estaré teniendo todos los cuidados necesarios? ¿Qué he hecho mal para que me aparezca un mioma? La cuestión es que esas no son las preguntas adecuadas para comprender que ha sucedido en nuestro cuerpo para generar un mioma. En realidad, ¿las mujeres cuidamos adecuadamente del útero? ¿Tenemos noción de la importancia que el útero tiene en nuestra vida? ¿Por qué no todas las mujeres sufren este tipo de anomalías en su útero?

En muchos casos la mujer se olvida que el cuerpo humano está formado por energía que compone la materia que nos forma. Materia que tiene una alta composición de agua, que a su vez está relacionada con las emociones. Son estas emociones que nutren y alimentan las células de cada órgano de nuestro cuerpo de forma negativa o positiva. Por eso, el útero no solamente necesita cuidados médicos, sino también emocionales y energéticos, puesto que los sentimientos negativos dañan su energía, estructura celular y en última instancia degeneran la materia, provocando alteraciones en su masa: miomas.

psihologiya1

La energía del útero debe estar equilibrada, ya que contiene un centro de energía importante que se desequilibra con facilidad con nuestras actitudes, miedos, inseguridades y recelos. Este centro está conectado a la energía de la diosa que crea y sustenta vida en todos los planos, la energía de la feminidad y de la madre. Esta energía no solo se manifiesta en nuestras capacidades como mujeres mamíferas sino también de crear proyectos, sueños u objetivos de vida; en la capacidad de fertilizar una semilla que con amor, dedicación y empeño dará su fruto.

Pero, ¿qué sucede cuando esa semilla no tiene el alimento adecuado? En muchos de los casos surgen los miomas. El alimento perjudicial para el útero son sentimientos que desvalorizan la energía femenina de creación, maternidad y fertilidad. Clínicamente, sabemos que los miomas son formaciones nodulares que se desarrollan en la pared muscular del útero a partir de una única célula muscular que contiene en su código genético una tendencia para crecer que se transformará en un mioma o tumor benigno.

Dependiendo de su localización reciben diferentes nombres, pero en este caso no es su connotación científica lo que nos importa, ni sus diversos nombres sino ¿qué provoca la aparición de los miomas? ¿Por qué esa célula inicial tiene tendencia a crecer? Médicamente, no saben exactamente cual es la razón por la que aparecen, solo hablan de edades, razas, cuestiones genéticas hereditarias, pero nada en concreto. En cambio, desde la medicina psicosomática y energética es muy simple comprenderlo.

El desarrollo desmesurado de esa primera célula muscular está provocado por un patrón de pensamiento negativo, prolongado durante un largo periodo de tiempo, en muchos casos, incluso hereditario. Pero atención, no es hereditario el mioma, sino el patrón de pensamiento que lleva a que este aparezca.

Existen dos sentimientos principales, que generan el cuadro de aparición de este tumor benigno: desvalorización como mujer y abuso, que se reflejan en todas sus facetas como mujer mamífera. Si la mujer ha vivido en un ambiente en el que su madre, abuela, hermanas, tías o incluso amigas cercanas no tienen una autoestima elevada, la mujer resuena con lo que ha convivido, se alimenta de ello, por eso, posee un porcentaje elevado de posibilidades de heredar un cuadro emocional negativo similar al de las mujeres de su entorno. En este caso un cuadro con dos trazos principales muy agudizados como lo son el sentimiento de desvalorización y abuso, ya que en muchos casos la mujer no tiene noción consciente de que los padece, pero son una pequeña semilla negativa que se ha enraizado en su útero y que alimentan poco a poco un mioma, que también podríamos decir que es un grito desesperado de su útero pidiéndole que cure su feminidad, su energía y capacidades mamíferas, así como el centro energético que genera vida, el propio útero.

Se estima que entre un 40 y 80% de las mujeres en edad reproductiva son portadoras de miomas, afectando sobre todo entre un 20 y un 40% de las mujeres mayores de 30 años. En cambio, son muy raros los casos de miomas antes de la pubertad y después de la menopausia (si existen miomas en esta nueva fase de la mujer, son aquellos que ya portaba, nunca aparecen nuevos). ¿Por qué si están originados por un patrón de pensamiento negativo surgen entre estas edades?

Durante la infancia e inicio de la adolescencia, las niñas alimentan un enorme deseo de crecer, ser mujeres adultas como sus madres para tener una vida libre y formar su propia familia. Por ello observan e imitan actitudes, intentando engañar al tiempo y crecer más rápido; en esta fase de sus vidas, en la mayoría de los casos no existe la presión o preocupación de agradar a alguien, de «estar a la altura», solo de crecer y convertirse en una mujer plena.

Pero el tiempo pasa y llega ese momento, en el cual se da un salto de conciencia y en muchos de los casos surgen las presiones e inseguridades, algunas en el núcleo íntimo o familiar, pero también social. Ya que existe un inconsciente social colectivo femenino en el cual está «estipulado» que la mujer entre los 20 y 35 años, debe casarse, formar familia y tomar las riendas del matriarcado, pero ¿qué sucede cuando las prioridades de la mujer o sus propios ciclos femeninos o kármicos no acompañan el prototipo que el mundo ha establecido para ella?

Lentamente la mujer empieza a sentirse diferente, inferior y desvalorizada, porque el papel principal que la sociedad ha creado para ella como mujer «madre –ama de casa– matriarca de una familia» no están siendo cumplidos. Ahí inicia la semilla para un mioma, que no es más que la manifestación de un conjunto de sentimientos negativos que hieren su centro femenino, el centro que generará la vida de un bebé, preparando así un terreno para recibir un mioma que de forma inconsciente ocupa el mismo lugar que un bebé.

Este mioma es el refugio de todos sus sentimientos de desvalorización como mujer, es su nuevo hogar. Resentimiento, miedo, culpa, tristeza, abuso, etc., forman una masa de desvalorización que en su edad fértil se instala en su útero, porque la mujer se siente incapaz de generar o dar vida. En este caso no está relacionado únicamente con engendrar una nueva vida, sino con dar vida y crear aquello que siempre ha querido. De la mano de la desvalorización vienen la sumisión y el abuso, pues, ya que ella no consigue generar nada, deja que su pareja o personas de su ámbito familiar o laborar abusen psico-emocionalmente de ella, siendo la mujer sumisa a su propia desvalorización.

Toda mujer tiene instinto de creación durante la edad fértil, por eso, cuando la mujer entra en una fase menopáusica también cambia su ciclo energético, es momento de seguir recogiendo los frutos de todo aquello que ha sembrado a lo largo de su vida. El mioma es la semilla no el fruto, por eso, difícilmente aparecen en esta nueva etapa de sus vidas.

La mayoría de las mujeres no conocen su propio cuerpo, mucho menos un órgano tan delicado como el útero, que contiene toda su esencia. A través del centro energético del útero, la mujer co-crea, genera vida o destruye su propia vida con la desvalorización de sus capacidades y cualidades como mujer.

Además es importante acrecentar que muchas mujeres no inician su vida sexual como desearían. Pierden la virginidad por el sentimiento de sumisión al miedo de perder a su pareja, a la que creen que aman incondicionalmente. Pero se olvidan que el amor es libre e incondicional, por lo tanto no tendría que estar condicionado por miedo a ser rechazada o juzgada por seguir el ritmo marcado por su feminidad y ritmos biológicos, no por un cuadro de sentimientos negativos. Por ello, muchas veces las mujeres se aventuran a tener relaciones sexuales cuando no se sienten preparadas, creando un trauma y patrón energético de desvalorización y sumisión, que aumenta un terreno uterino fértil para generar un mioma.

En muchos casos los miomas son asintomáticos, sobre todo en aquellos casos en los que la mujer no quiere sentir, ni el placer ni las heridas emocionales que han provocado el mioma. En estos casos, suele aumentar su tamaño (al igual que sus sentimientos negativos), pero no las señales de que el mioma es residente en su útero. Pero en otros caso, los miomas provocan un cuadro de síntomas notables como: periodos menstruales dolorosos y prolongados, sangrados entre los periodos, necesidad de orinar con frecuencia, calambres pélvicos, sensación de presión en la parte baja del abdomen o dolor durante las relaciones sexuales, son algunos de los síntomas más frecuentes que surgen en las mujeres con los traumas más intensos y presentes en su día a día, mujeres muy sensibles y sensitivas, a las que su cuerpo le da señales del dolor que le provocan sus heridas emocionales y le indican que el mioma es sinónimo de necesidad de curar su feminidad.

Estas situaciones son muy comunes en la actualidad ya que la mujer todavía vive sobre una gran presión de la sociedad y del hombre, que en la mayoría de los casos espera que una mujer sea una «súper mujer» encargada de ser esposa, amante, madre, hija, ama de casa y muchas otras connotaciones dependiendo de la cultura y educación. De forma inconsciente, muchas de ellas, quedan estancadas en un patrón de desvalorización, sumisión y pérdida de su verdadera identidad femenina. Identidad que alimenta y equilibra el centro energético de su útero.

El útero y todas sus cualidades femeninas de creación, debe ser cuidado como un órgano de vital importancia para todas las hembras del planeta.

Yolanda Castillo
Terapeuta holística y Naturópata. Centro de Medicina Holística
Articulo original

Pedagogía Ancestral Amawtica

ENTREVISTA AL AMAWTA FERNANDO ERGUETA, MENSAJERO DE LOS ANDES DE LA ESCUELA FILOSÓFICA AMAWTICA (TIWANAKU, BOLIVIA).

1907869_780302485377841_5431908311376704375_n
Fernando, ¿nos podrías definir qué es el conocimiento amawtico?

El pensamiento amawtico es un referente muy antiguo de las culturas andinas, un referente sobre la forma de producción de los pueblos, de las organizaciones autóctonas y de la vida misma. El amawtismo es el equilibrio que tiene la naturaleza en sus miles de expresiones, estamos hablando del equilibrio chacha-warmi.
¿Qué significa chacha-warmi?

Es la energía masculina (chacha) y femenina (warmi).

¿Parecido al ying-yang?

Sí, parecido, es una expresión dual. Es el equilibrio entre lo femenino y lo masculino, y también el equilibrio entre el hemisferio derecho e izquierdo del cerebro. La energía chacha-warmi  es esa forma de vivir en completa armonía con las energías cósmicas y telúricas.  De hecho éste es el fondo y el espíritu del amawtismo.

¿Quién es el amawta en la cultura andina?

Hablamos, pues, de que un amawta es en realidad un filósofo que tiene la capacidad de visualizar el conocimiento como un todo. El Amawta en las civilizaciones andinas
era un hombre de leyes, era miembro del consejo de ancianos, podía ejercer muchos papeles en función de las necesidades de su sociedad. Podía ser yatiri también, es decir, que poseía conocimientos de medicina. En todo caso debía estar perfectamente armonizado, debía ser un sabio.
¿La propuesta del amawtismo podría ser retomada en un sistema social, donde se equilibren todas las partes del ser?

Actualmente el amawtismo propugna que el ser humano retorne al equilibrio interno de su ser, a su poder interior, que debería estar en perfecto equilibrio con las leyes de la naturaleza, enraizado en la energía de la Madre Tierra y conectado con la energía cósmica. Si la persona está equilibrada y enraizada, es capaz de alcanzar metas de felicidad pero actualmente la humanidad está dormida en este sentido, está sufriendo ese vacío interno, por eso existe una falta de valores. El amawtismo propone volver a la capacidad de reconocer que existen dos realidades, proponiendo la Unidad y que los sistemas sociales sean capaces de cuidar y proteger el equilibrio interno- energético tanto de las personas como de la propia Naturaleza.
¿Cómo podríamos aplicar todos estos sabios conocimientos a la Educación?

La meta es volcar la propuesta amawtica hacia las sociedades haciendo que las nuevas generaciones reconozcan estos paradigmas de reconexión con la Madre Tierra, respetando los procesos de la Naturaleza, respetando a los animales, plantas… como iguales, y respetándonos entre las personas. Y promover ante todo un nuevo comunitarismo social donde se reconozcan las leyes de la Naturaleza como son el Ayni (equilibrio en los intercambios, el dar y recibir, el trabajo mutuo) y la minka (servicios comunitarios y solidarios), como parte esencial en la vida de los seres humanos.
Entonces ¿tenemos una propuesta individual en la que la persona se reconecta y se equilibra y otra propuesta social donde se reconocen esas diferentes leyes universales?
Exacto, tenemos una doble propuesta, la interna y la social, para la construcción de una vida armoniosa de una nueva sociedad, que para nosotros en cambio es muy antigua.

¿De qué manera se puede llegar a ser un amawta?

Es un ser que está en continuo aprendizaje, es un camino de Vida. El amawta está obligado a beber tanto del conocimiento divino como del conocimiento científico. Hoy en día es necesario prepararse a todos los niveles, desde el nivel espiritual hasta el nivel universitario, para así entender cuál es el proceso filosófico de todos los pueblos, como los celtas, los cátaros…
¿Qué tal si nos das algunas recomendaciones prácticas para los padres y sus niños?
Lo primero que yo recomendaría es que no se coarte su capacidad creativa, como por ejemplo, dando demasiados juguetes materiales a los niños hace que ellos pierdan su capacidad de imaginación y de intuición. Primero tenemos que potenciar su capacidad creativa. También me gustaría comentar que muchos niños cuando son pequeños tienen amigos invisibles; no dudemos de ellos, incentivemos esa potencialidad para que su hemisferio derecho del cerebro reconozca esa otra realidad. Otra cosa que considero importante es cultivar el sentido de la divinidad.
¿Cómo?
Practicando los agradecimientos a la Madre Tierra, a la Vida, y también enseñándoles que hay una Jerarquía del Amor que han de respetar.
¿Qué quieres decir con Jerarquía del Amor?
En los pueblos andinos se cree que existe un triángulo que está conformado en el punto más alto por el Creador, después vienen los pacajaques (hombres alados o ángeles) y nosotros estamos en la base. Se trataría de respetar este orden, de dar las gracias al levantarte primero al Creador, después a la Madre Tierra y por último a tu hijo/a, esposo/a, hermano/a… Hay que enseñar a los niños de hoy que están llenos de fortaleza, sabiduría y amor, y que tienen ciertas capacidades innatas que pueden desarrollar y aplicar en su día a día, como por ejemplo sanar sus alimentos, el agua, las emociones.
¿Cómo pueden hacer esto?
Es una sencilla acción, posando sus manos sanadoras sobre los alimentos, por ejemplo, y agradeciendo a la Madre Tierra todo aquello que van a comer. Podemos enseñar a los niños de forma práctica que la Naturaleza interviene en su conjunto para que los alimentos puedan estar en nuestra mesa y podamos disfrutar de ellos, por tanto tenemos que agradecer a todos y cada uno de los elementos que lo han hecho posible.

Por ejemplo, un juego podría ser que los niños se pusieran en círculo y que cada uno representase una acción de la Naturaleza: la semilla, la lluvia, el pájaro, el viento, el agua… y representar qué pasa con esta pequeña semilla hasta que llega a nuestro plato.
Esto es muy interesante, pues a los niños les encanta jugar.
Sí, en efecto, a los niños y a toda la humanidad, porque no importa la edad que tengas, dentro de cada uno de nosotros hay un niño al que hay que enseñar a jugar. Para poder entrar en estado de inocencia, para poder conectarnos con las energías universales, debemos aprender nuevamente a jugar, a jugar a cosas serias, cosas para sanar, cosas que nos edifiquen, que nos vuelvan auténticos, que nos vuelvan amawticos, sabios y sabias.

 

Extracto de la Entrevista: Libro Pedagogía 3000 – Noemí Paymal

La Mujer como Sacerdotisa de la Vida

10154222_1538300726500550_9218277423700985748_n

Hace unos días me preguntaron ¿qué es una sacerdotisa? Y mi corazón me llevó a recordar los años de caminar, buscar, aprender, seguir caminando, buscando y aprendiendo. Cada momento vivido y cada persona que se cruzó en mi vida, fueron grandes maestros.

Siempre sentí que de algún modo todas las mujeres podemos ser sacerdotisas, si estamos dispuestas a mirarnos en nuestra luz y nuestras sombras, a tomar conciencia de nuestro poder interno, a sincronizarnos con los ciclos del cosmos y la naturaleza, a ritualizar cada momento de nuestra vida y honrar a nuestra Pachamama, que siempre nos sostiene y acompaña.

Al atrevernos a mirarnos al espejo, descubrimos que tenemos muchos aspectos de nosotras mismas que no nos gustan y muchos patrones que repetimos sin cuestionarnos, que nos bloquean o dificultan avanzar en nuestra vida y el trabajarlos y sanarlos, es lo que nos va haciendo más fuertes. Hace falta valor para reconocer nuestros defectos y fallas, para zambullirnos en nuestras propias “miserias”. Sin embargo, cada inmersión en nuestra oscuridad, nos permite emerger renovadas.

Cuando vamos quitándonos del espacio de la víctima de las circunstancias de la vida y a pesar de los dolores o dificultades, mantenemos abierto nuestro corazón y empezamos a decidir alineadas con nuestra alma, nuestro corazón y nuestra mente; qué es lo que deseamos para nosotras, cómo queremos vivir, y cuál es nuestra misión en esta vida, nos damos cuenta que nuestro poder interno comienza a crecer.

Aceptar nuestra naturaleza cíclica y comprender que estamos inmersas en ciclos mayores, nos ayuda a fluir con cada momento de nuestras vidas. Los ciclos lunares nos permiten reconocer que nacemos y morimos cada mes para volver a renacer: con luna nueva, entramos en la cueva, en nuestro interior, en el útero de la madre tierra, somos el embrión que está desarrollándose; en la luna creciente, comenzamos a darnos impulso y a desplegar nuestras alas para volar; con la luna llena, celebramos la plenitud y la concreción y en la luna menguante, soltamos lo que no nos sirve para el nuevo ciclo y nos preparamos para volver a nacer en la próxima luna nueva.

Los equinoccios y los solsticios, marcan las temporadas alineadas con los ciclos de la Pachamama. Con el solsticio de invierno se inicia la siembra, colocamos nuestras intenciones para el nuevo ciclo que se inicia; en el equinoccio de primavera, se da paso a la temporada del retoño, cuando vemos emerger de la tierra los brotes; en el solsticio de verano, comienza la época de los frutos maduros y en el equinoccio de otoño, se produce la cosecha y limpiamos la tierra para prepararla para la nueva siembra.  Si comenzamos a sincronizarnos con estos ciclos, como dice Fernando Huanacuni, nos convertimos en los agricultores de nuestra propia vida.

Ritualizar cada momento de nuestra existencia, que es único e irrepetible, nos permite conectarnos con todo lo que es. Despertarnos cada mañana y agradecer por el nuevo día, encender una vela en nuestro altar para pedir que nuestro día esté bendecido y protegido, celebrar cada logro y todo lo que nos es dado, honrar a nuestros ancestros que han abierto al camino, celebrar cada ciclo diseñando nuestros propios rituales, abrazar a quienes amamos con el corazón presente, hacer alquimia con los alimentos que cocinamos (agregándoles una pizca de amor, otra de salud, un puñado de abundancia, etc.), podar nuestras plantas e imaginarnos que estamos limpiando algo que deseamos soltar. Y muchos más, que cada una irá creando y sintiendo.

Honrar a nuestra Pachamama que, como gran madre que es, nos cobija y abre su vientre para que podamos sentirnos enraizados en ella. Cuidarla y protegerla, haciéndonos cada vez más conscientes del daño que le hacemos; realizarle ofrendas no sólo para pedirle, sino también para agradecerle, como cada una lo sienta.

Hoy sigo recorriendo el camino de la sacerdotisa, de la mano de dos grandes guías y maestros a quienes agradezco siempre estar cerca: el Amawta Fernando Ergueta, Mensajero de los Andes y la Willumi, Sacerdotisa Amawtica, Mujer Medicina y Sanadora Warawara, Neila Marquina.

Ellos me enseñaron que para ser para ser amawtico, no es requisito ser originario de los andes, sino estar en equilibrio con la naturaleza y el universo, ser auténtico, tener congruencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos y asumir nuestra misión con el corazón, sabiendo que contamos con la complicidad y ayuda de los seres de luz que iluminan y protegen nuestro camino.

Que con el cambio de ciclo hacia la energía femenina del planeta, las mujeres estamos recuperando espacios de poder. Pero no el poder entendido desde lo masculino que es el que hemos vivido hasta ahora, sino el que proviene de nuestra propia identidad espiritual: al reconocernos como hijas de una gran madre, la Pachamama y un Gran Espíritu, al que llamamos padre, Dios, etc.

Que al recuperar nuestra identidad espiritual y al recordar: nos vinculamos a nuestros actos rituales y ceremoniales propios de las sacerdotisas, ejercemos nuestra libertad espiritual como una opción de vida que no está adscrita a una religión o ideología y tomamos conciencia que no somos sacerdotisas porque “decimos que lo somos”, sino “por un sentido profundo que da luz a nuestros actos y nos llama a ser auténticas y libres”.

Awilulu.

Articulo escrito por: Awilulu (Abuela Sabia, Vieja e Inocente) – María Constanza Videla Jáuregui · Mujer Medicina, Willumi (Sacerdotisa Amawtica), Terapeuta Integrativa formada como Psicóloga Transpersonal y Sistémica, Counselor Humanista, Coach Espiritual, Especialista en Parto y Crianza y Sanadora. Recorriendo el camino del recordar la Sabiduría Ancestral y honrar a la Pachamama.
Transcripción de la Entrevista realizada en la revista virtual Awicha

 

Cuarto creciente: Prepara tu ofrenda

Gracias damos a la mamita luna, la sagrada abuelita Mama Phaxsi, mama Killa… que una vez más nos entrega su mensajito… que así sea y que resuene….Luna creciente, 14 de abril de 2016.

cuarto creciente

Durante muchos años, las mujeres vivimos celebrando las lunas llenas, hablamos de sus ciclos y ya sabemos que estamos en comunión con su energía, en los últimos tiempos se ha escrito mucho sobre la relación que tiene la lunita con nuestras aguas sagradas (nuestra lunación-menstruación), y desde la astrología cada mes miles de personas nos entregan sus mensajes alrededor del mundo. Y aún así, nos falta aún develar sus miles de misterios, pues no existen dos lunas iguales, como no existen dos días iguales, el tiempo es sagrado y la luna nos enseña que ella cuenta los días a modo de segundero de reloj…

Por esto cada día es un presente, un regalo que recibimos al saludar a nuestro padre solar el Tata Inti, cada día tiene su energía y su propósito. Una mujer sabia, una mujer medicina o una mujer cíclica, que va reconociendo su energía y la va integrando en su día a día, poco a poco aprende de este tiempo sagrado el manejo invisible de la energía solar y lunar, para poder encauzarla en su camino misional y sagrado.

“En esta semana que inicia hoy con este cuarto creciente (hasta la luna llena del renacimiento), en el que la energía de nuestra Pachamama se eleva hacia el Gran Espíritu. La abuelita Phaxsi nos dice, que nos demos el tiempo para preparar nuestras ofrendas, con flores blancas y amarillas, en ella depositemos nuestras semillas y de forma simbólica (pueden ser en papelitos pequeños) entreguemos nuestros sueños y proyectos, para que el universo y los seres de luz los reciban, y de acuerdo a nuestro camino misional florezcan y den frutos”.

“Conectar con el amor y la sabiduría de nuestra abuelita Phaxsi, es seguir sus ciclos, ritualmente, con humildad y sencillez, con el corazón abierto y desintersadamente, para que su luz nos guíe en nuestro caminar”.

Jallalla!!!

Warawara – Wilumi, Mujer medicina Sacerdotisa Solar y Lunar.

Imagen: Google – autor desconocido (de momento.)