Salir de nuestra comodidad… Luna con lluvia reflexiones

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Esta luna llena de noviembre fue hermosa… íbamos a celebrarla como siempre en medio de la montaña, en un hermoso templo de tierra roja, el templo de fuego. Cuyo color nos recuerda el camino que hemos elegido, un camino de conexión con la Pachamama.

Sin embargo, una vez más la Pachamama nos dió una gran lección de humildad, cuando nos dirigiamos hacia el templo, la presencia y la voz fuerte del gran Apu Tunupa, el señor de los rayos se hizo escuchar, los truenos y los grandes nubarrones que se nos pusieron encima anunciaban una inminente lluvia.

Íbamos como siempre, los que teníamos que ir. Después de tantos años de circular y ceremoniar sabemos que nosotros no convocamos, sino es la Madre Tierra, la Abuela luna que llama y simplemente nuestros corazones resuenan con ese llamado y esa experiencia.

Así que ahí estaba con mi peque de dos años, una amorosa abuela y mis hermanitas y jilatas de camino, en medio del bosque con una inmensa lluvia a punto de caer sobre nosotras.

Entonces llamamos al Amawta, la casualidad o no quiso que estuvieramos cerca de su casa y fuimos casi volando a refugiarnos bajo el techo de su casa, que humilde pero amorosa nos acogió a todos mientras nos mirábamos sorprendidos por la tremenda lluvia que caía fuera.

Particularmente, la lluvia es una hermosa señal en estos momentos, la Abuela luna es también la regente del agua, y el Agua o Mama Uma, para nosotros en todas sus manifestaciones siempre está relacionada con nuestras emociones.  Por lo tanto, después de tanta movida emocional que tenemos a causa de temas políticos, esta luna llena nos trajo su mayor regalo y vino especialmente a limpiarnos la energía que podíamos haber albergado en nuestro campo vital, ademá de esas heridas que están en nuestro corazón…. Esta para nosotros una hermosísima señal, de que aún estamos siendo sostenidos por los seres invisibles que nos aligeran el peso y las cargas que llevamos.

En fin, todos con cara de circunstancia pensamos que podíamos hacer y finalmente decidimos hacer la ceremonia allí mismo, en nuestro pequeño refugio, entonces pusimos nuestro altar muy sencillito lleno de pétalos de rosa, flores y algunas velitas y el Amawta comenzó la ceremonia hablándonos de la importancia de nuestros ancestros, de las cargas que llevamos tanto positivas como negativas y de la importancia de honrarlos, de pedirnos perdón y perdonar y otras hermosas palabras que fueron brotando tanto de Amawta como de quienes estábamos presentes.

Fuera los rayos y truenos, movían una gran orquesta, dentro también se removían nuestras emociones y las lágrimas de algunas de nosotras brotaban como el agua para limpiar y aligerar nuestro corazón… Fue una luna llena breve, hermosa intensa, al finalizar mi niño por primera vez aprendió a soplar las velas que habíamos prendido y mientras cerrábamos el círculo derramaba las semillas a nuestros pies y alrededor de las velas…

Al verlo, me pasan mil cosas por la cabeza, como madre el amor me crece al ver cada pequeño acto que realiza, la alegría de aprender algo nuevo, de reír y mostrar su alegría a todos los presentes a pesar de tantas horas, sin haber comido su comida, habiendo salido de su zona de confort, acompañando a sus papás a estas aventuras! es un maestro, su sonrisa, su risa, su capacidad de no apegarse, de no responder a la seriedad, a la rigidez a las normas, me recuerda a mi propia niña interna, que camina sin miedo y que ahora no es tan rígida, que no tiene que ser tan buena niña quieta y calladita mientras los adultos hablan.

Seguramente para otras personas, tener un niño en una ceremonia de luna llena o de cualquier tipo sea algo incómodo, es normal y puedo entenderlo, pero a la vez me compadezco de los niños internos que habitan dentro de nuestra rigidez y nuestra incapacidad de aprender de lo sencillo y lo simple.

Alguien me dijo que debido a las circunstancias, debía haber cancelado la celebración de la luna y no improvisar… Pienso yo, la Pachamama me ha dado suficientes lecciones para saber que todo sucede cuando tiene que suceder, que todos estamos en el lugar que estamos por alguna razón… que la magia sucede en lo cotidiano cuando aprendemos a ver que tras de las dificultades está lo esencial.

Siempre hemos celebrado la luna llena, otras veces la lluvia caía sobre nuestros rostros mientras mirabamos al cielo agradeciendo por nuestra vida y la vida de quienes nos rodeaban, es la primera vez que lo hicimos dentro de una casa… amorosa, una cueva que apareció en medio de la montaña para acogernos… Siento que aún tenemos mucho que aprender, amar nuestras experiencias en vez de mirarles todo lo negativo, aprender a abrazar todo lo que nos sucede, aceptar que no todo es como nos lo imaginamos, que la vida es una sorpresa constante y contínua y que por más que planifiquemos… al final se hará lo que la Pachamama quiera. En mi vida esta es mi experiencia… y esta mi reflexión.

Gracias por leer…

Jallalla!!! Feliz mes lunar..

Warawara · Neila Marquina

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La Luna y yo…

cielosalaruyuniexpresiones de la naturaleza : Espejo / Salar de Uyuni, Bolivia por: Randy Halverson

Es imposible decir cuándo comenzó esta relación tan amorosa y sagrada con la Luna…

Desde que era niña la luna llena me causaba fascinación, salía al patio y al verla nacer entre las montañas, entonces me ponía a bailar y dedicarle canciones como si fuera mi única espectadora, era el público de nuestros juegos infantiles. Ante ella nos desnudabamos la risa y las verguenzas, sacando de nosotras toda aquella alegría que  guardadabamos dentro.

Muchas noches, mientras las lágrimas caían por mis ojos, veía su sonrisa en el cielo y me recordaba que todo el tiempo es cíclico, que siempre estamos girando, que las cosas vuelven, las alegrías vuelven y también las penitas, pero lo cierto es que nada se queda para siempre, sino que todo se va y vuelve… todo.

Otras veces, mientras iba por la calle de vuelta a casa, meditando sobre el futuro que vendría, la veía guiñandome un ojo, recordandome que el futuro está atrás, donde están nuestros sueños y todos esos proyectos que un día soñamos, me decía no mires adelante… recuerda que tus pasos marcan la trayectoria de lo que ya has caminado y lo que el día de mañana caminarás, entonces volvía a mi y cada paso se hacía sagrado.

La abuela luna… Mamita phaxsi… cuando se ilumina completa me trae tanta alegría, me lleno con ella y me vuelvo niña, brota en mí la luna juguetona, y me lleno de tribu, de su tanto amor… me alunolleno!! y me va durando varios días… hasta que finalmente un día siento vacío y entonces, miro el cielo… y ella no está.

Pero con el tiempo me di cuenta que no es que no esté, sino que igual que yo, ella cierra los ojos y me enseña lo importante que es entrar dentro de mi, cada vez un poquito más, cada mes un poquito más… me enseña que cuando cierro los ojos y veo hacia adentro… puedo ver mis estrellas, aquellas que habitan mi cielo profundo y son el mapa que guía a mi ser.

Me ha enseñado que cuando ella cierra los ojos y no está en el cielo… se renueva, y así me renuevo yo, como ella, como tu, como todas las mujeres… que queriendo o sin querer hemos abrazado nuestra parte más lunera o lunática, y nos amamos así… cíclicamente… en nuestra mayor luz.. y en esos momentitos que tenemos también de oscuridad.

Un abrazo del alma en esta Luna Nueva.

 

Jallalla!!!
Warawara · Neila Marquina
Wilumi · Sacerdotisa de la Madre Tierra

RETORNO DEL SAGRADO FEMENINO (Parte 1)

Sobre el Warmi Pachakuti el Tiempo Sagrado Femenino

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Hace años, cuando comencé este camino fue a partir de una conversación profunda y larga con nuestro guía y jilata el Amawta Fernando Ergueta, sobre el rol que tenemos las mujeres en este nuevo tiempo. En ese entonces la conversación que sostuvimos me ayudó a profundizar sobre esta misión sagrada, de transmitir la sabiduría de mis ancestros sobre nuestra madre sagrada la Pachamama.

Una Cosmovisión Ancestral Andina

Cosmovisión, hace referencia a toda forma de ver, sentir, pensar, vivir en y con todo lo que nos rodea. Todas las culturas originarias poseen una auténtica forma de relacionarse que enriquece a la humanidad, y en los Andes, sucede lo propio, somos guardianes de una cosmovisión que ha sido conservada por cientos de años, (según la sabiduría oral, desde el tiempo del Chamaj Pacha, hace más de 13.000 años) estuvo sin tener interferencia occidental, , inclusive hoy en día aún se mantiene a través del Amawtismo. Esta visión es profunda y compleja, que muchos estudiosos intentan desentrañar sin llegar apenas a tocarla.

Desde esta sabiduría ancestral de los Andes, todo lo que lo conforma el universo que conocemos, fue creado a partir de la dualidad. De dos energías que al encontrarse co-crean la realidad y la materialidad, estas son las Energías Chacha (Masculina)- Warmi(Femenina), que están continuamente complementandose.

Estas energías sagradas están en todo y en todos. La tierra, la luna, el sol, los elementos, el tiempo, los colores, la vida, los ciclos, todo lo que existe y todos los seres que habitan nuestro sagrado planeta estamos impregnados e influidos por estas energías sagradas Chacha-Warmi.

Por eso, dicen los amawtas,  que la Tierra, es la representación de lo femenino, es Warmi  y que nuestro padre Solar Tata Inti, es masculino y ambos en su relación de complementariedad permiten que la vida se manifieste en perfectas condiciones.

Dicen también, los sabios, que el tiempo, está influido por esta energía dual, que existe un tiempo con energía femenina (Warmi) y un tiempo con energía masculina (Chacha), y ambos se organizan en periodos extensos, grandes ciclos cíclicos y complementarios, que influyen sobre toda la vida de la Tierra, a ese gran tiempo de retorno de la energía le llaman Pachakuti.

El Warmi Pachakuti, es justamente ese Tiempo Grandioso en que la energía sagrada femenina retorna. Es la “nueva” vibración en la que está vibrando  nuestra mamita Pachamama, y que se patentizó con el Solsticio del 21 de Diciembre del 2012. A partir de ese momento, todo sobre la tierra empezó  a cambiar de vibración de lo masculino, hacia lo femenino, las piedras, los ríos, lagos, los árboles, las montañas, lugares de poder, centros energéticos, wak’as, etc. Todo sobre nuestra mamá, desde entonces ha comenzado el retorno hacia la energía Warmi.

Y esto es constatable en el mismo proceso que como humanidad estamos viviendo desde el alba del nuevo tiempo hace más de 60 años, las mujeres, representantes de la energía femenina (Warmi),  han comenzado a pronunciarse, surgiendo un sinfín de movimientos que continúan co-creando una nueva realidad,  hoy en dia visible por ejemplo, en todos los Circulos Femeninos del Planeta.

La energía Warmi, es la energía del amor, es el retorno hacia el corazón de la humanidad y el corazón de la Madre Tierra. Es la invitación para dejar de lado tanta racionalidad, para poner a nuestra  mente en su lugar, y permitirnos co-crear una nueva forma de vivir en armonía con todos los seres. Es un llamado a todos los seres, sin distinción.

La Sabiduría Ancestral Amawtica Tiwanakota, retorna en este tiempo sagrado para conectarnos con esa esencia femenina, nos llama a re-conectarnos con nuestra Madre Tierra (Pachamama), de quien nos hemos alejado por mucho tiempo, nos invita a enraizarnos y a liberar nuestra mente de los códigos caducos que solo nos desestabilizan, nos invita a abrirnos hacia una nueva forma de vivir, en armonía, en libertad, en complementariedad, en equilibrio, honrando las Leyes de la Naturaleza y del Universo.

La energía femenina, ha retornado para equilibrarnos. Estamos en el amanecer de una nueva humanidad. Hemos pasado el umbral del Tiempo sagrado. Mamá Pachamama, está vibrando en esa amorosa energía. Es importante volver a ella y comprender su mensaje.

Jallalla!!

Warawara
Sacerdotisa de la Pachamama
(Sabiduría de Tradición Oral Andina)

Sobre nuestro tiempo… reflexiones de luna llena.

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Luna Llena con Eclipse · Agosto, 2017

Esta noche ha sido hermosa y larga, llena de bosque, de tribu, de sabiduría, de reflexión. El tiempo pasa tan rápido. Todo pasa tan rápido, que apenas queda tiempo para lo verdaderamente importante: Este preciso momento.

Este aquí y ahora, tan necesitado de un cambio, del cambio de nuestra vida: Si, es ahora el cambio, todos lo sentimos, la humanidad está cambiando. No es mañana, ni pasado, ni en un mes, en este instante todos estamos en un momento importante.

Y el cambio pasa por nuestra vida, casi sin darnos cuenta, pues no nos implicamos en él. Postergamos las decisiones importantes de nuestra vida en la tierra, sin pensar que cada acto cuenta y son las decisiones en los pequeños actos que harán la diferencia en estos momentos:
¿Cuánta basura generamos? ¿Cuánta comida tiramos? ¿Por qué no cuidamos el agua? ¿Qué compramos? ¿En qué invertimos nuestro tiempo?

Nuestro tiempo, que es nuestra propia vida, es lo más sagrado, es el oro que tenemos.

Volver a la Pachamama viviendo en la ciudad no es fácil. Y más ahora con tanta tecnología que nos invita a disociarnos constantemente, con esa vertiginosidad, esa rapidez para dejarnos atrás: “desactualizados”.

Para evitar eso los teléfonos, los tablets, el ordenador, se han convertido en medios tan importantes en nuestra vida que no vamos a ningún lugar sin ellos, para “seguir en línea”, para ser reconocidos, para estar en el mundo, porque al parecer el “nuevo mundo” es tecnológico, el mundo está on-line.

Tantos programas para “compartir” nuestra vida con los demás, mientras olvidamos lo importante de la soledad, de la meditación, del misterio, olvidamos la importancia del hablar con tiempo, mirándose a los ojos, sintiéndose, desnudandose… ahora no hay tiempo para eso, todo es rápido, visual, nuestro cerebro va a mil con tanta información… y me pregunto, lo necesitamos tanto?

Esta luna llena, con eclipse, que según mi maestro el Amawta Fernando Ergueta, no se celebra como todas las lunas, sino que es un tiempo especial para meditar, para reflexionar, para entrar hacia adentro de nosotros mismos, entrar al fondo de la tierra a nuestros templos y ciudades sagradas, para activarnos, para recordar lo esencialmente importante, me hace pensar en eso… me hace reflexionar sobre el tiempo. Un tiempo que va en contra reloj para la humanidad. Necesitamos volver a la Madre Tierra, enraizarnos, necesitamos dejar un momento de estar “conectados” para conectarnos realmente a nuestra vida y a ella. Necesitamos recuperar nuestro tiempo y equilibrarnos, para co-crear un nuevo mundo.

La soledad y el silencio, son un regalo necesario, casi un lujo. El día de un mañana pagaremos por ello. Reflexionemos.. y equilibremos, pues este instante es importante. No se trata de dejar ahora de ser parte de este “nuevo mundo” tecnológico, sino de equilibrar nuestra presencia en él. De ser conscientes de la importancia de nuestro tiempo, de cómo podemos perderlo tan fácilmente, pero no perdemos tiempo, perdemos vida.

Es importante que meditemos para equilibrar, que dediquemos ese tiempo sagrado para ir hacia el encuentro con nuestra Madre sagrada, con la tierra… ella no usa tablets, ni ordenadores, ni teléfonos de ultima tecnología, ni tiene cuentas en las redes sociales… pero ella siempre está ahí esperándonos, presencialmente.
Hemos olvidado el regalo de estar PRESENTES, porque “ser-estar-sentir” a la vez, es un regalo que se llama presente. 

Ahí… aquí en estos medios, aquí en este blog, en internet, por más que vayamos al mejor buscador… no encontraremos a la Pachamama, ni encontraremos nuestra sabiduría profunda.

Vayamos a sus bosques, a sus ríos, a sus fuentes sagradas, a sus lugares de poder, dejando esa “tecnología” en nuestra mochila, vayamos a recargarnos nosotros, a limpiarnos, a fortalecer nuestras raíces, a descargar nuestras mochilas, a hablar con ella, con los árboles, con los insectos, con las piedras, con lo invisible, a despertar nuestra sabiduría. Vayamos a su encuentro, honrando el misterio sagrado de cada lugar. No hace falta dar a conocer al mundo todos nuestros pasos… recuperemos nuestro misterio, recuperemos el misterio de los lugares sagrados.

Este eclipse, en luna llena, en este mes solar, marca la importancia del cambio, nos pide profundidad, sinceridad, honestidad, con nosotros mismos, con nuestro camino, con nuestra vida, con nuestro tiempo.

Porque es cierto, como humanidad estamos a contra-reloj, nuestra mamá es muy paciente y amorosa pero estamos llegando demasiado lejos con la soberbia humana, con el ego, y aunque querramos negarlo, estas redes nos mantienen ahí, en ese ego, por eso son redes. Desenredemos un poco.

Este es el momento de cambiar, este instante, este día, esta vida. Gracias!!.
Jallalla!!
Que mi corazón viaje profundo hasta el corazón de nuestra madre y desde ese lugar se eleve hasta el cielo donde habita nuestro padre profundo y entonces se encuentre con tu corazón, para re-encontrarnos…

Warawara
Sacerdotisa de la Pachamama (Madre Tierra).

GRACIAS!!!… Circulo Amawtico 2017

Hace siete días volvíamos del cierre de un hermoso ciclo de círculos y encuentros. Finalmente lo hemos conseguido, después de nuestro caminar desde enero, circulando y viajando hacia dentro de nosotros a través del trabajo comunitario, constante y continuo, del paso a paso que hemos ido dando, sosteniéndonos, apoyándonos, escuchando nuestras palabras y nuestros sentires. Hemos aprendido tanto… tanto… que este escrito a penas resume una gota!!!

Cada círculo ha sido tan diferente en este ciclo, hemos aprendido con nuestro abuelo fuego, Tata Nina, que nada permanece, que todo es posible de transmutar, de cambiar, de regenerarse y abrirse, si a la vez nosotros nos abrimos a ello, nos enseñó que el camino comunitario a veces es cerrado pero otras veces es abierto y permite que la energía fluya entre nosotros, que entren y salgan desde la libertad quienes tengan que hacerlo, que eso nos enriquece, nos fortalece y permite que vayamos enriqueciéndonos por cada ser que llega a compartir nuestra vida.

El agua sagrada, mama Uma, llamó a otras hermanas que llegaron desde lejos, a un trocito de la tribu salmantina, una tribu Amawtica que al igual que nosotros está creciendo, aprendiendo a sostenerse en pie y a mantener el corazón puro. Nos enseñó sobre la valentía de recorrer el camino, sobre los pasos que damos acompañados, sostenidos unos a otros. Sobre aprender a limpiarnos, a liberar nuestras emociones, a soltar nuestras rigideces para atrevernos a estar desnudos y libres de nosotros mismos, rompiendo nuestras caretas, nuestras máscaras para ser uno con la vida esencial que fluye desde el corazón de la Madre Tierra.

El tata wayra, abuelo viento… nos trajo desde tierras lejanas a una abuela sabia, inocente, salvaje, libre con la presencia de Awilulu. Él nos enseñó a detenernos a cada paso del camino, a honrar cada elemento porque de cada uno somos parte, a liberar nuestra mente y nuestro control, para abrir los brazos, para honrarle, para llegar de circulo en círculo a su templo en las alturas… donde podemos abrir las alas y aceptar que para volar debemos soltar un poco el peso de nuestro ego, de nuestra mente y simplemente abrir el corazón.

Nuestro encuentro en la Casa del Corazón, nos enseñó que todo tiene su tiempo, su ritmo, que debemos honrarnos a nosotros mismos honrando el tiempo de los demás y el tiempo sagrado. Que cuando hacemos esto nos equilibramos. Allí compartimos la palabra, recordando que nuestros símbolos, nuestras semillas, nuestras caracolas, nuestros elementos y otros, son tan solo medios para aprender a comunicarnos con lo sutil, son parte de un lenguaje que poco a poco vamos aprendiendo.

En  el templo de los guardianes de la Madre Tierra, el templo de los Gnomos, aprendimos a caminar sintiendo, a sentir caminando, a entrar en silencio y de a poco para recibir la magia de los lugares… nos enseñó que nuestra inocencia nos conecta con lo sutil, con el amor de Pachamama, que nuestras raíces se fortalecen en lugares sagrados, esos lugares llenitos de amor, aprendimos a ir de la mano, sosteniéndonos, venciendo nuestros límites, apoyándonos. Aprendimos la importancia de escucharnos a nosotros mismos para guiar a nuestra tribu. Que todos podemos sentir el camino y cuando lo hacemos, no nos perdemos en él.

Finalmente, el Templo de la Luna, en Luna Llena, en el Templo de la roca y el agua, en el lugar donde las mariposas dejan sus alas y los ángeles duermen, allí donde se sanan nuestras heridas, donde enraizamos nuestras intenciones, en esos lugares sagrados, esas Wakas, que son los sentidos de la mamá sagrada. Aprendimos sobre nuestro camino, sobre nuestro lugar… sobre lo poco o lo mucho que nos falta en el camino comunitario. Sobre lo hermoso de nuestro camino individual, sobre la libertad y sobre el conflicto, sobre la oscuridad, sobre nuestras sombras cuando se va el sol y cae la noche. Sobre nuestros miedos y nuestros egos, sobre el perdón, sobre aceptarnos los unos a los otros, sobre fluir. Sobre cantar con el nuevo amanecer porque nuevamente, el padre Sol, Tata Inti nos muestra que queda camino… nos enseñó que la humanidad somos cada uno, en pequeño, y que la esperanza del futuro no son las políticas y los sistemas económicos, sino cada uno de nosotros, en nuestros actos, en nuestros errores, en nuestros aciertos, en nuestro amor y nuestra capacidad de perdón. Cada uno somos la esperanza de la Tierra, porque cada uno de nosotros somos su prolongación.

Allí, en el Templo del Agua y la Piedra, recibimos la visita del Amawta, que nos regaló varios mensajes personales, entre ellos un hermoso mensaje para la tribu que más o menos resumo así:

“No hay cierres ni despedidas en este tiempo donde todo fluye, pues las puertas y las ventanas de nuestra casa se mantienen abiertas… están ahí para quien quiera quedarse, para quien quiera salir, para quienes lleguen y necesiten un descanso… para quienes tengan que partir. Somos libres en este caminar Amawtico y nuestras despedidas son solo un hasta luego…”

Después de siete años con Taypiri, cerrando y abriendo estos espacios, reconozco que siempre hay tantas cosas que aprender y agradecer. Sobre todo gracias infinitas a nuestra mamá sagrada a la Pachamamita, que nos acoge en cada encuentro, que nos enseña y nos cuida, a todos los guardianes y seres de luz que nos rodean. A nuestro guía y maestro el Amawta Fernando Ergueta, que siempre nos acompaña, sostiene y nos impregna de esa sabiduría natural de la tierra, haciendo que vibre nuestro k’amasa.

Gracias a todas las mujeres y hombres que participaron en estos encuentros. Gracias a mis kullakitas y jilatas, quienes iniciaron este ciclo y se mantuvieron presentes a lo largo de estos seis meses. Gracias a quienes vinieron una o dos veces. Gracias especialmente a Awilulu Maria Constanza Videla Jauregui, a las mujeres de la Tribu Salmantina y a los guardianes de la Casa del Corazón.

Gracias a mi compañero de camino Antonio y a mi pequeño Wary, pues sin su apoyo y comprensión no hubiese podido seguir adelante.

Y Gracias sobretodo a mí misma, una vez más.. Por mantenerme en la misión sagrada de transmitir esta sabiduría que no es mía, sino de la Pachamama, mi madre amorosa, que me sostiene y me enseña la belleza de ser humana y ser divina, de ser una Mujer Amawtica.

Jallalla!!!!

Warawara · Neila Marquina

Mujer Medicina

Enraizamiento… Volver a casa (1a parte)

Enraizarse… no es arraigarse, no es quedarte fijo en un lugar, una ciudad, una cultura, un momento de tu vida.

Enraizarse es algo mucho más profundo, es el reconocimiento de nuestro origen, es responder a la pregunta de ¿quiénes somos y por qué estamos aquí?

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Cada vez con más intensidad y más frecuencia, miles de personas en el planeta sienten la necesidad de volver a conectar con la energía de la Tierra, le llaman la madre, la diosa y buscan formas de volver a ella. Entremedio de todo eso hablamos del enraizamiento, pero qué es realmente?

Para comprender el sentido real plenos de conciencia, tenemos que volver a la profunda humildad y reconocer nuestro lugar en el Multi-uni-verso al que pertenecemos. Si nos observamos ante tal magnitud, somos apenas una mota de polvo, pequeña muy pequeña, casi insignificante, tal vez el polvo de alguna estrella viajera. Somos apenas un elemento más del gran TODO.

En la Sabiduría profunda de los Andes, desde el Amawtismo, proponemos recordar quiénes somos, ya que es importante saber reconocer nuestro lugar para estar bien. Saber, por ejemplo, que somos seres duales, que tenemos una energía cósmica y una energía terrestre que nos sostienen y que nos ayudan a equilibrar nuestra vida.

Como seres cósmicos, somos gigantes, pues dentro de nosotros está la esencia del Gran Espíritu, del eterno Creador, de Wiñay Jakiri. Esta esencia se manifiesta dentro de nosotros, recordándonos los Dioses y Diosas que somos, esta esencia es la que nos permite bucear en lo profundo del espíritu para volver a él, a la armonía, al amor y la sabiduría de nuestro sagrado Padre Creador de quien nunca nos hemos separado.

Pero a la vez, somos seres telúricos, por haber encarnado en este hermoso y sagrado planeta al que nosotros, desde la cosmovisión andina, llamamos Pachamama. Ella, es nuestra madre, estamos hechos de su misma esencia, nuestro cuerpo está conformado por los mismos elementos (físicos y químicos) que la conforman, y como toda madre, no solo nos ha dado la vida, si no, nos da todo lo necesario para vivir en ella, pues somos su prolongación, somos sus hijos.

Enraizarse, es reconocer que nuestro cuerpo y cada elemento que lo constituye como materia orgánica, es un elemento terrestre. Si hemos nacido aquí no somos extraterrestres! (aunque los haya). Si somos humanos, somos telúricos, pertenecemos a la Tierra y no al revés. Ella no nos pertenece.

Esto lo saben todos los pueblos originarios del Abya Yala, ellos nos han dejado un legado sagrado en torno a esta realidad. Ellos saben que somos parte de la tierra, que somos sus hijos y ella es nuestra madre, saben que somos perfectos seres duales, sincrónicos, cósmicos y telúricos, no somos ni más ni menos que una piedra o un insecto, pues ellos más bien, son nuestros hermanos e incluso pueden ser nuestros maestros.

Los sabios, los amawtas, nos recuerdan que hay que volver a la Pachamama, hay que volver a nuestra madre para enraizarnos, nos dicen que todos los seres que la habitan están enraizados, menos los seres humanos y por eso no sabemos caminar sobre su piel.

Enraizarse es reconocernos que somos hijos de la Tierra, hijos e hijas de este planeta, que hemos nacido de su vientre, que es el vientre de nuestra madre y así hasta llegar al origen, en ese origen donde está ella: la Pachamama.

Sin embargo, la mayoría de nuestra actual humanidad, no recuerda y no resuena con esta información, cuando hablamos nos ven como extraños, raros, extravagantes, pero lo cierto es que la Pachamama es más que una moda, es una necesidad esencial que está despertando en los seres humanos en este momento preciso, pues es la única alternativa que tenemos para volver al equilibrio y a la armonía.

Somos nosotros, a lo largo de la historia, quienes hemos ido olvidando nuestras raíces, no sabemos quiénes somos, hemos perdido la identidad. Hemos subido a nuestra mente, nos hemos alejado de nuestro centro, hemos perdido nuestra propia voluntad, hemos cedido nuestro poder, hemos negado nuestro origen telúrico y de esta manera también hemos ofendido con nuestros actos la manifestación de la vida: Nos hemos convertido en los hijos más desagradecidos que hay sobre el planeta.

Debido a nuestra inconsciencia, este des-enraizamiento colectivo nos está deshumanizando, y nos lleva a vivir procesos de autodestrucción hacia nosotros mismos, además de a nuestro planeta. Y dirás, ¿pero cómo puede afectarnos eso?, simplemente porque nuestras raíces activan todo nuestro sistema energético, activan y fluyen desde las raíces hacia los chakras, hacia lo que también se conoce como kundalini, armonizando todo nuestro ser.

Cuando estamos enraizados estamos centrados y cuando estamos en nuestro centro, creamos armonía a nuestro alrededor, co-creamos la realidad, podemos producir cambios en nuestra vida, honramos la vida y todo lo que la rodea, cobramos consciencia, nos hacemos más presentes, más comunitarios, aprendemos a vivir en armonía, a vivir bien…

Si imaginamos un bosque, e intentamos ver debajo de la tierra, observamos que cada árbol, arbusto o hierbita, tiene una raíz diferente no son iguales, pero sin embargo se respetan y respetan su espacio, cada una coge de la tierra lo que necesita, sin mirar que el otro árbol necesita más o menos nutrientes, (es cierto que algunos árboles necesitan mucho espacio vital, también hay personas que lo necesitan), pero sobretodo, esas raíces tejen una red bajo la tierra, una red de comunicación, todas esas raíces están conectadas.

Esto mismo sucede con nuestras raíces, todos estamos inter-conectados a través de ellas y podemos sentir o percibir lo que sucede a nuestro alrededor, somos como “antenas”, se activa nuestra intuición y sobretodo nuestra empatía. Estamos interconectado a todo y entre todos y por tanto todo lo que le sucede a uno, influye en los demás. Esto lo sabemos en la cultura de la vida, todos somos complementarios, todos somos uno y al enraizarnos conscientemente esto se activa, esta memoria despierta en nuestro cuerpo, en nuestro ser y podemos vivir la vida con consciencia, producir cambios en nosotros mismos y en todo nuestro alrededor. Por supuesto no es algo que sucede de un momento a otro, pero sucede.

Ojalá la humanidad entera estuviera enraizada, el sistema en el que vivimos cambiaría drásticamente.

Es importante recordar que somos árboles que caminan, que somos tierra que camina, montaña que camina, que nuestra fuerza originaria viene de la tierra, del cosmos, de nuestra esencia cósmico-telúrica.

Enraizarse… no es arraigarse, no es quedarte fijo en un lugar, una ciudad, una cultura, un momento de tu vida.

Cuando estamos enraizados nos volvemos más libres para recorrer y caminar por toda la piel de nuestra madre sagrada. Cuando nos arraigamos sin embargo es posible que perdamos nuestras raíces.

Los seres humanos hemos perdido nuestra cualidad de nómadas, un día nuestros antepasados dejaron de viajar para establecerse en un lugar fijo, allí la sociedad se desarrolló hasta que un día crearon fábricas, las comunicaciones el transporte hicieron que no tengamos que movernos a ningún lugar a buscar nada, la televisión, el internet, nos lo pone ahora todo dentro de casa, nos traen la comida, las compras, el trabajo también puede hacerse desde casa y así poco a poco dejamos de movernos. Os suena? Pues esta forma de vivir nos mata las raíces. Tanta comodidad nos ha dormido.

Las ciudades han sepultado la tierra, nos dejan solo algunos metros cuadrados en parques y plazas, pero no es suficiente, cada vez más en las calles hay menos árboles, las ventanas de los edificios son frías no hay flores, no hay apenas pájaros (a no ser que los tengan en jaulas) y pensamos que estamos bien, compramos aire sobre aire para vivir, pensamos que compramos tierra, pero la tierra no se compra, ¿cómo comprar a tu mamá?

Si nos quedamos sin movernos en las ciudades, nos des-enraizamos, hay que moverse, volver a nuestro origen en la naturaleza, salir de nuestra zona de confort para ir a sus templos, peregrinar a lo que fueron nuestros templos, a esos lugares sagrados donde la vida palpita, hay que volver con humildad a los bosques, abrazar los árboles que son sabios, a hablar con ellos, aprender de su ejemplo.

En la sabiduría de los andes, en la sabiduría Amawtica, decimos que hay re-aprender a comunicarnos, porque todo habla, todo tiene voz, la piedra, el agua, el árbol, la montaña, el viento, todo tiene un lenguaje universal todo tiene espíritu. Solo hace falta humildad para volver.

La Pachamama, siempre espera a sus hijos, siempre nos cuida, nos abraza, nos alimenta, ella jamás nos echará de su lado, ni renegará de nosotros. Hay que perdonarnos por no haber sido buenos hijos, porque tampoco nos enseñaron.

Volvamos al camino de la Pachamama, al camino rojo del corazón, a sentir, pensar y actuar desde nuestra unicidad. Jallalla!!!

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Warawara · Neila Marquina
Wilumi – Sacerdotisa de la Madre Tierra

Audio Circulo Palabra: Sacerdotisa de la Madre Tierra 27-05-2017

En primer lugar agradezco desde el corazón a mi hermosa tribu amawtica, al Amawta Fernando Ergueta, a mis herman@s Azucena y Gerard por cedernos el espacio tan bello y sagrado que ha permitido este primer encuentro circular.

Y en segundo lugar, muchisimas gracias a quienes asistieron para compartir este mensajito que la Pachamama hace brotar del corazón, para que llegue a quien tenga que llegar y para que resuene en los corazones.

Muchas gracias!!!  Jallalla!!!

Warawara ·
Wilumi – Mujer medicina

Nota: Respetando la individualidad y la privacidad de quienes participaron en el circulo, dejamos el audio de solo una parte del encuentro. Muchas Gracias!!