Un día vas a parirte a ti misma

Les comparto este bello texto de Elena Plaes, para sentirnos en nuestras profundidades en este día de Luna Nueva…
Un abrazo de sol y luna.
Awicha Awilulu (Abuela Sabia, Vieja e Inocente).

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foto: Stefan Steinbauer

Lo más poderoso que vas a hacer en la Vida va a ser Parir.

Si consigues mirarte a los ojos en tu propio reflejo para después cerrarlos y comenzar a bailar con tu Sombra, rebuscar en tu historia y resistir firme, vas a parirte a tí misma.
Un día, vas a parirte a tí misma.

De repente algo te atravesará hasta estremecerte y erizará tu piel hasta que duela, y a partir de entonces, ya no podrás mirar hacia otro lado.

Demasiado tiempo dormida, demasiado tiempo perdida, demasiado tiempo sola.

Un día vas a ponerte de parto y un parto Mujer, es imparable. Un parto es como estar en medio de una poderosa tormenta eléctrica, majestuosa, amenazante, oscura… y a la vez llena de luz cegadora, de energía concentrada en un sólo momento y en un sólo lugar.

Vas a notar que tus sentidos se agudizan y una maldita necesidad de sacudirte. No vas a poder dejar de moverte, de mover tus caderas, estirar tu columna, sacudirte y retorcerte, llorar y reír a la vez, gritar, cantar… En un parto todo vale, todo lo que tú necesites vale: ¡que no te acallen, que no te detengan!

Somos manada y en el viaje encontrarás a más, algunas perdidas, otras de parto a las que tal vez en ese momento no comprendas, y algunas recién paridas, con esa luz, con ese poder…

Somos manada y aprenderemos a cuidarnos, alimentarnos y darnos calor las unas a las otras.

En algún momento de la Vida deberás elegir entre la amargura y el amor hacia tí misma y justo ahí empezarás a gestarte. Buscarás y buscarás , probarás cosas que jamás te atreviste a probar, cada célula de tí se transformará mientras tejas consciente la vivencia de tu propia gestación. Olfatearás, agudizarás tu instinto, sentirás más intensamente y tu sentido del gusto cambiará por completo.

Posarás las manos en tu Útero, olvidado, pervertido con desprecio de siglos y que empezará a latir al compás de la nueva Vida que estarás creando y tu parto será húmedo y cálido, sin más desgarros ni cicatrices porque éste parto es la cura para amarte criatura.

Dadora de Vida es tu Naturaleza, te lo debes por todo lo que sufriste y sufrieron antes de tí, escucha La Llamada, prepárate, acepta el desafío y Date a Luz. Luego explícalo, compártelo, cuéntalo, escríbelo, cántalo, báilalo, que nos llegue a todas y que todas nos nutramos de tí.

Un día Mujer, vas a parirte a tí misma

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Día 14:… Cuerpo de Mujer.. sabiduría de Mujer

14 de Diciembre de 2017
21 DÍAS de preparación para el SOLSTICIO
“meditaciones, mensajes, canalizaciones y sueños”

 

Sin duda uno de los regalos más bonitos que he recibido este año fue en St. Jordi, para quien no lo sepa es una hermosa celebración catalana en la que se intercambian libros por rosas! y mi libro de regalo fue este: “Cuerpo de mujer, Sabiduría de Mujer” de la Dra. Christiane Northrup, que como ginecóloga y obstetra escribe este libro desde un lugar cercano, amoroso, femenino:

 

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“Sí, la sabiduría femenina es la sabiduría de la Tierra. La sabiduría de las estaciones, de la Luna creciente y menguante. Es la sabiduría de entender que la necesidad de descanso y reflexión es tan importante como la necesidad de actividad. Es la sabiduría del cuidado y la ternura, del deseo y la certeza de nuestro poder para manifestar nuestros deseos si estos nos emocionan. Es la sabiduría de los sueños y la intuición. Los hombres la tienen también, pero se les ha enseñado a ignorarla; a las mujeres, en cierto modo, también, pero eso está cambiando ahora”
Christiane Northrup
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RETORNO DEL SAGRADO FEMENINO (Parte 1)

Sobre el Warmi Pachakuti el Tiempo Sagrado Femenino

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Hace años, cuando comencé este camino fue a partir de una conversación profunda y larga con nuestro guía y jilata el Amawta Fernando Ergueta, sobre el rol que tenemos las mujeres en este nuevo tiempo. En ese entonces la conversación que sostuvimos me ayudó a profundizar sobre esta misión sagrada, de transmitir la sabiduría de mis ancestros sobre nuestra madre sagrada la Pachamama.

Una Cosmovisión Ancestral Andina

Cosmovisión, hace referencia a toda forma de ver, sentir, pensar, vivir en y con todo lo que nos rodea. Todas las culturas originarias poseen una auténtica forma de relacionarse que enriquece a la humanidad, y en los Andes, sucede lo propio, somos guardianes de una cosmovisión que ha sido conservada por cientos de años, (según la sabiduría oral, desde el tiempo del Chamaj Pacha, hace más de 13.000 años) estuvo sin tener interferencia occidental, , inclusive hoy en día aún se mantiene a través del Amawtismo. Esta visión es profunda y compleja, que muchos estudiosos intentan desentrañar sin llegar apenas a tocarla.

Desde esta sabiduría ancestral de los Andes, todo lo que lo conforma el universo que conocemos, fue creado a partir de la dualidad. De dos energías que al encontrarse co-crean la realidad y la materialidad, estas son las Energías Chacha (Masculina)- Warmi(Femenina), que están continuamente complementandose.

Estas energías sagradas están en todo y en todos. La tierra, la luna, el sol, los elementos, el tiempo, los colores, la vida, los ciclos, todo lo que existe y todos los seres que habitan nuestro sagrado planeta estamos impregnados e influidos por estas energías sagradas Chacha-Warmi.

Por eso, dicen los amawtas,  que la Tierra, es la representación de lo femenino, es Warmi  y que nuestro padre Solar Tata Inti, es masculino y ambos en su relación de complementariedad permiten que la vida se manifieste en perfectas condiciones.

Dicen también, los sabios, que el tiempo, está influido por esta energía dual, que existe un tiempo con energía femenina (Warmi) y un tiempo con energía masculina (Chacha), y ambos se organizan en periodos extensos, grandes ciclos cíclicos y complementarios, que influyen sobre toda la vida de la Tierra, a ese gran tiempo de retorno de la energía le llaman Pachakuti.

El Warmi Pachakuti, es justamente ese Tiempo Grandioso en que la energía sagrada femenina retorna. Es la “nueva” vibración en la que está vibrando  nuestra mamita Pachamama, y que se patentizó con el Solsticio del 21 de Diciembre del 2012. A partir de ese momento, todo sobre la tierra empezó  a cambiar de vibración de lo masculino, hacia lo femenino, las piedras, los ríos, lagos, los árboles, las montañas, lugares de poder, centros energéticos, wak’as, etc. Todo sobre nuestra mamá, desde entonces ha comenzado el retorno hacia la energía Warmi.

Y esto es constatable en el mismo proceso que como humanidad estamos viviendo desde el alba del nuevo tiempo hace más de 60 años, las mujeres, representantes de la energía femenina (Warmi),  han comenzado a pronunciarse, surgiendo un sinfín de movimientos que continúan co-creando una nueva realidad,  hoy en dia visible por ejemplo, en todos los Circulos Femeninos del Planeta.

La energía Warmi, es la energía del amor, es el retorno hacia el corazón de la humanidad y el corazón de la Madre Tierra. Es la invitación para dejar de lado tanta racionalidad, para poner a nuestra  mente en su lugar, y permitirnos co-crear una nueva forma de vivir en armonía con todos los seres. Es un llamado a todos los seres, sin distinción.

La Sabiduría Ancestral Amawtica Tiwanakota, retorna en este tiempo sagrado para conectarnos con esa esencia femenina, nos llama a re-conectarnos con nuestra Madre Tierra (Pachamama), de quien nos hemos alejado por mucho tiempo, nos invita a enraizarnos y a liberar nuestra mente de los códigos caducos que solo nos desestabilizan, nos invita a abrirnos hacia una nueva forma de vivir, en armonía, en libertad, en complementariedad, en equilibrio, honrando las Leyes de la Naturaleza y del Universo.

La energía femenina, ha retornado para equilibrarnos. Estamos en el amanecer de una nueva humanidad. Hemos pasado el umbral del Tiempo sagrado. Mamá Pachamama, está vibrando en esa amorosa energía. Es importante volver a ella y comprender su mensaje.

Jallalla!!

Warawara Neila Marquina
Sacerdotisa de la Pachamama (Madre Tierra)
Sabiduría Amawtica Femenina para el nuevo tiempo

GRACIAS!!!… Circulo Amawtico 2017

Hace siete días volvíamos del cierre de un hermoso ciclo de círculos y encuentros. Finalmente lo hemos conseguido, después de nuestro caminar desde enero, circulando y viajando hacia dentro de nosotros a través del trabajo comunitario, constante y continuo, del paso a paso que hemos ido dando, sosteniéndonos, apoyándonos, escuchando nuestras palabras y nuestros sentires. Hemos aprendido tanto… tanto… que este escrito a penas resume una gota!!!

Cada círculo ha sido tan diferente en este ciclo, hemos aprendido con nuestro abuelo fuego, Tata Nina, que nada permanece, que todo es posible de transmutar, de cambiar, de regenerarse y abrirse, si a la vez nosotros nos abrimos a ello, nos enseñó que el camino comunitario a veces es cerrado pero otras veces es abierto y permite que la energía fluya entre nosotros, que entren y salgan desde la libertad quienes tengan que hacerlo, que eso nos enriquece, nos fortalece y permite que vayamos enriqueciéndonos por cada ser que llega a compartir nuestra vida. Sigue leyendo

Cuando nos cortamos el cabello…

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Hace mucho tiempo que llevo reflexionando y meditando sobre un post anterior  que habla sobre la relación que tenemos las mujeres con nuestro cabello. Recuerdo a mi abuela decir muchas veces que cortarle el pelo a una mujer era la peor amenaza que podían hacerle. No solo era el peor deseo, sino que tenía un simbolismo muy importante, privarle de una parte de sí misma, era un castigo, una sanción, quitarle algo que como mujeres amamos y cuidamos: nuestra cabellera.

En los Andes, la mayoría de las mujeres llevamos el pelo largo, es no solo parte de nuestra tradición, sino que está realmente dentro de nuestra forma de relacionarnos con la vida, el cabello es nuestra abundancia, es nuestro tesoro, tal así que muchas mujeres no permiten que nadie se los corte, más que ellas mismas o alguien de muchísima confianza.

El largo del pelo y el cuidado que le damos, tiene mucha importancia en lo cotidiano, lo trenzamos, es el símbolo de nuestra feminidad, lo peinamos una y otra vez, amamos nuestro pelo, amamos cuando crece y es abundante, nos amamos a nosotras mismas cuando sentimos que cae sobre nuestra piel, pero porqué es tan importante?

Meditando, sentí que cada hebra de pelo que sale de nuestra hermosa cabecita, es a modo de una idea, un pensamiento y un lazo que nos une con algo invisible…. una raíz, a modo de las plantas pero que está en nuestra cabecita. (Será que nos une hacia arriba?).

Cada finísima hebra de pelo que cae sobre nuestro rostro, ha compartido con nosotras experiencias, dias, noches, soles y lunas. La cabellera guarda parte de nuestra historia, de nuestras risas y lágrimas, de nuestros éxitos y nuestros fracasos. Son los recuerdos que se van acumulando mientras nuestro pelo crece y crece.

Sin embargo, también es cierto que existen momento en los que los recuerdos no son muy gratos, los pensamientos son pesados, y el pasado pesa mucho. Momentos importantes donde nos planteamos cambios profundos, momentos que nos llevan a renovarnos interiormente pero también exteriormente.

Es entonces, que muchas de nosotras, sentimos una urgencia casi vital a coger las tijeras y cortarnos el pelo… (por suerte ya hemos salido de las estructuras sociales donde estaba “mal visto”) y ahora tenemos la libertad de hacerlo porque realmente lo sentimos.

Cortarse el pelo, así drásticamente, siento, es como liberar de golpe esa parte de nuestra historia, es como poner un punto aparte y abrir un nuevo capítulo en nuestro libro de la vida. Con cada mechón dejamos simbólicamente sentimientos, pensamientos, emociones, recuerdos que nos pesaban.

Cortarse el pelo, siento, va más allá de la estética, aunque también esta influye pues al dejar nuestra cabellera, o podemos acabar llorando porque no nos reconocemos, o acabar riendo porque  nos vemos renovadas y hermosas…. ambas cosas pueden suceder incluso, una detrás de otra.

Como leí en un blog: “Cortarse el cabello, es la forma que tenemos de demostrar que podemos empezar de nuevo, que podemos dejar atrás los errores y que queremos que las cosas mejoren. Que no nos dejamos amedrentar por lo negativo, que hemos renovado nuestras energías, y eso se refleja en cómo lucimos”.

Escribo esto, como meditando, como sintiendo, con el pelo corto después de casi siete años de llevar unas bellas trenzas… ha terminado una etapa en mi vida, y estoy lista para este punto y aparte… para escribir otro capítulo de mi historia y para entregar en esta luna llena la mejor ofrenda que tengo a la Pachamama… mi cabellera.

Gracias por leerme.

Jallalla

Warawara

Sanando lo Femenino… «La envidia»

Hace un tiempo atrás escribí un breve artículo sobre la competencia, este gran mal de nuestro tiempo, que nos afecta a la gran mayoría de mujeres. Desde entonces, he continuado mi reflexión y observación acerca de este “mal femenino”, de dónde viene?, porque viene?, cómo sanar la competencia entre nosotras?, cuál es su raíz o raíces?, cómo nos afecta en nuestras relaciones?, etc. han sido algunas de las preguntas que me han llevado a profundizar y encontrar más pistas que nos pueden ayudar a sanar esta herencia femenina. Sigue leyendo

Sanando lo femenino… “La competencia”

“¿Por qué competimos tanto las mujeres?. Lamentablemente la competencia se ha instaurado entre muchas mujeres mucho más de lo que desearíamos reconocer, muchas de nuestras relaciones están basadas en la competición y la comparación. Es más, no conozco mujer tan trabajada que pueda decir que no compite, ni se compara, aunque sí muchísimas que estamos trabajando estas pautas y patrones de comportamiento para no repetirlos”.

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“Aceptarnos es el camino para sanar la competencia”

La competencia, parte de un patrón ya caduco que está muy instaurado en nuestra sociedad, un patrón que tiene la base en  valorar “quien es mejor”, o “quien da mas” ó “quien consigue más cosas”. Sin embargo estos patrones de conducta a lo único que nos conducen es a alejarnos de nuestro centro.

Hace un tiempo atrás, yo misma me di cuenta, que aún sentía este patrón muy disfrazado y escondido en mis actitudes. Al ver a una de mis hermanitas tener grandes logros, una parte mía estaba muy feliz por ella, pero también sentía que desde mi oscuridad hablaba una voz, instando a buscarle los defectos para no alegrarme por ella, la envidia, los celos, afloraban casi sin que me diera cuenta, ¿por qué no aceptaba sus éxitos?, ¿qué pasaba dentro mío?

Era tan fuerte ese impulso y tan disimulado, que lo único a lo que atine fue a guardar esa pregunta para mi madre sagrada, pues sentí que yo sola no llegaba a encontrar la respuesta. Gracias a una ceremonia muy profunda, tuve la oportunidad de entrar en su vientre sagrado y decirle: mamá ¿por qué compito aún?, por qué a pesar de tanto trabajo interno, aún vuelven estos fantasmas de competencia y comparación?, ¿por qué no puedo simplemente alegrarme por ella? ¿Qué no estoy viendo?

Entonces ella, amorosamente me respondió “Porque aún no te aceptas”. Fue simple, una respuesta directa que me ayudó a recordar, a entrar en el propio núcleo de este patrón. Había trabajado tanto hacia afuera, buscando la luz, que me había olvidado de algo tan esencial, revisar una vez más mis “temas pendientes”, revisar también mis sombras.

Entré en mi recuerdo como en un viaje, y pude verme de niña, en los primeros años, donde no existía la competencia. Me vi haciendo dibujos, que para mi eran hermosos, me vi, siendo valorada por los “mayores”, y ví,  cómo esos “mayores”  comparaban mis tímidas obras con las de mis compañeros de la guardería…-“Hazlo igual que ella”… “mira ves como ella lo hace mejor?”…-

Recuerdo los “premios” para los niños que hacían lo que “ellos consideraban mejor”, recuerdo que todos mirábamos nuestros dibujos sin entender que estaba mal. Me vi, aprendiendo a mirar con juicio lo que yo hacía, a compararlo. Me vi enfadada e indignada, me vi niña herida y desvalorizada, ¿por qué los árboles solo podían ser verdes!!?. Solo podía ser de una manera, y era la forma en que los adultos querían que fuera.

Solo quien seguía sus indicaciones, era valorado, pero quien se salía de eso, era reprendido. Vi el origen,  en el que dejé de aceptar mis propias obras. Vi el momento exacto cuando decidí dejar de pintar o más bien, de mostrar mis dibujos a otras personas. Vi la herida de una niña desvalorizada y que había perdido la fé en sí misma.

La competencia, no es nada más que una herida en la niña o niño interior, una herida que pudo ser causada por la forma de educación de una sociedad basada en la comparación, y que se nos ha transmitido desde pequeños, no solo por la escuela, sino en la familia, para cumplir estándares sociales. Estándares que consolidan un “patrón de conducta normalizado por la sociedad”.

El resultado, es que dejamos de creer en nosotros mismos, olvidamos el amor por nuestras propias obras. De niños vimos nuestros dibujos o nuestros garabatos, los comparamos, los rechazamos y en algún momento decidimos que “lo que hacían los demás era mejor” y la siguiente decisión fue superarlo y superarnos, pero no por nosotros, sino por lograr la “aprobación”(lease muestra de amor) de los demás, sean nuestros padres o maestros.

Entonces pude comprender una verdad esencial: “Aceptar-nos es la medicina para sanar la competencia”, aceptar es ver las cosas tal como son en este momento, ver la realidad de lo que es y lo que hay, asimilarla, comprenderla y hacerla parte de ti.

  • Revisar nuestra historia personal para encontrar el núcleo en el cual se originó ese patrón.
  • Revalorar nuestras obras (sea cuales fueren), aceptarlas tal como son, sin compararlas, sin juicio, sin buscar la aprobación de nadie.
  • Aceptar que lo que hacemos no gustará a todo el mundo, habrá gente a la que le guste y a quienes no.

Todavía competimos y nos comparamos porque no nos dedicamos a nosotras mismas. A amar lo que hacemos. Es necesario sanar las heridas de esa niña. Devolverle la confianza y animarle a que vuelva a pintar, a dibujar, a bailar a «su manera». Esa “su manera” es lo que le hace especial, única, irrepetible, incomparable.

Cuando una mujer u hombre recupera esa confianza en sí misma, y se permite aceptarse a sí mismo con todas sus virtudes y sus defectos, no necesita competir, ni compararse, no le afecta ni siquiera que otras personas quieran o deseen competir, no entra en ese juego. Simplemente disfruta de lo que hace y lo transmite, eso llega y es inspirador, y esto es lo más importante, esto es lo que necesita la humanidad: Seres auténticos que nos inspiren por el amor que transmiten en sus obras.

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“Cuando somos comunitarias, no necesitamos competir”.

Sin duda, es necesario ser críticas con nuestra sociedad si queremos avanzar en este camino espiritual, pues solo de esta manera podremos proponer soluciones a las actitudes que causan estos patrones que ya no nos sirven.

Hemos nacido en una época en que las sociedades son todo menos comunitarias, muchas se han ido al extremo del individualismo, son sociedades enfermas, llenas de soledad, de heridas que necesitan transformarse desde adentro.

En  ‘Conversaciones con el Amawta’, hablamos sobre este tema, sobre la importancia de las comunidades en este nuevo tiempo, sobre la esencia del comunitarismo femenino y el papel que ocupamos las mujeres para que esto se pueda hacer realidad.

En principio, no se trata de correr a crear comunidades físicas o de imitar las comunidades originarias (aunque todas las experiencias, que son muchas y variadas, son válidas y maravillosas), no son lo prioritario en este momento, simplemente, porque aún no estamos preparados.

Y para llegar un día a hacerlas tangibles, lo que toca, es comenzar a cambiar nuestros patrones de individualismo y abrir el corazón para ser comunitarios, como lo es la Pachamama:

“En el jardín, hay un pino, un frutal, un arbusto, una flor y algunas hierbitas, cuando regamos ese jardín, el pino absorbe casi el 60% de agua, el frutal un 30%  y el resto las demás plantas. Si les escuchas, ellas no estan quejandose de cuánta agua consume el pino, o cuanta agua le queda al frutal o porque las pequeñas tienen menos. Si pidieran igualdad, el jardín hubiera muerto hace tiempo.” (El amawta Fernando). 

La Pachamama es comunitaria, el comunitarismo no es igualdad, es respetar lo que a cada uno le toca de acuerdo a sus necesidades, es aceptar que son diferentes, aceptar los dones y las necesidades de cada uno. No es comunista ni democrática, es comunitaria. Cómo podría competir un pino con un rosal? ó un peral con una manzano? incluso dos tomateras?.

Sólo podemos sanar la competencia cuando nos dedicamos a aquello que se corresponde con nuestra esencia, cuando aceptamos nuestra unicidad, cuando aceptamos que somos diferentes.

“Pon atención a tus propios frutos, no te fijes en los demás”.

Alguna vez imagine a dos mujeres cada una con su huerta. Eran casi iguales, la diferencia principal residía en que una de ellas cultivaba un huerto con frutos preciosísimos y deliciosos, las ventas le subían y podía dedicar más tiempo y más inversión para hacerlas crecer. La otra mujer, sin embargo, se dedicaba casi todo el tiempo a mirar  la huerta de su vecina, lo que hacía y como lo hacía, a ver sus errores, a tratar de imitar su trabajo, sin tener los mismos resultados, lo que le llevaba a una frustración constante y a tener una huerta desolada y unos frutos apenas comestibles. Finalmente acababa hablando mal de ella y haciéndole mala fama.

De esta imagen extraigo lo que nos sucede a muchas de nosotras las mujeres, estamos tan pendientes de las demás que nos olvidamos casi por completo de nosotras mismas. Si cuidaramos nuestro propio jardín tal vez serían otros los resultados, tal vez nos diésemos cuenta de que nuestra virtud no es el cultivo de la misma fruta, e incluso de otra actividad como el canto o la danza, o la pintura o los negocios, o las ventas, o la construcción, o quién sabe qué.

Sólo conociéndonos, sabemos en qué somos buenos, y hacer aquello en lo que eres mejor es lo que te hace ser competente. No competitivo, porque…

“No es lo mismo  ser competente que ser competidora.”

Un dia amawta me dijo «ser competente es saber asegurar tu plato de comida, saber conservar tu pareja, saber conservar tu Clan, no perder a tu tribu y no perder los espacios que has ganado». Con el tiempo comprendí mucho más estas palabras, de qué nos sirve mirar hacia afuera, hacia lo que hacen los demás, si perdemos lo esencial?. Ser competitivo nos aleja de esas cosas esenciales, nos hace perder el valor.

“Todas somos como niñas que vamos a jugar, al jugar recordamos. Solo al competir nos hacemos adultas, entonces olvidamos” .

Warawara · Neila Marquina
Madre · Wilumi · Guardiana de los Misterios Sagrados de la Pachamama · Sacerdotisa de la Tierra, Sacerdotisa Solar y Lunar.